BRYAN SINGER HA RODADO EN SECRETO UNA NUEVA PELICULA CON JON VOIGHT DE PROTAGONISTA.

 BRYAN SINGER HA RODADO EN SECRETO UNA NUEVA PELICULA CON JON VOIGHT DE PROTAGONISTA. 

El regreso de Bryan Singer no llega envuelto en grandes titulares ni campañas promocionales, sino en un silencio casi deliberado. Ocho años después de su última película, Monument emerge como una obra discreta, rodada lejos del foco mediático y estrenada sin el respaldo habitual de la industria que un día lo situó en primera línea.

Conocido por títulos como X-Men o The Usual Suspects, Singer regresa aquí a un terreno más íntimo, casi austero. La película, ambientada en 1999 durante la ocupación israelí del Líbano, se articula como un drama de ideas más que de acción, centrado en el conflicto moral entre un padre y un hijo. Interpretados por Jon Voight y Joe Mazzello, ambos personajes encarnan dos formas de entender la memoria: una selectiva, centrada en los caídos en combate, y otra más amplia, que busca incluir a todas las víctimas de la violencia.

La tensión no se resuelve en el terreno físico, sino en el simbólico. ¿A quién pertenece el recuerdo? ¿Quién decide qué vidas merecen ser inscritas en la piedra? Monument se mueve en ese espacio incómodo, donde la historia y la ética se entrecruzan sin ofrecer respuestas fáciles.

Rodada en secreto en Grecia a finales de 2023 y con un presupuesto modesto, la película refuerza esa sensación de proyecto casi clandestino. Su estreno, limitado y sin distribuidor en Estados Unidos, confirma una voluntad —o quizá una imposibilidad— de mantenerse al margen de los circuitos tradicionales. Apenas tres críticas registradas, todas positivas, dibujan un recibimiento crítico que contrasta con su invisibilidad pública.

Más allá de su recorrido comercial, lo que define a Monument es su tono contenido, su voluntad de regresar a una narrativa más esencial. No hay rastro del espectáculo que marcó la etapa más popular de Singer, sino un intento de reconectar con un cine más reflexivo, cercano a la línea que inauguró con Sospechosos habituales.

En ese sentido, la película no solo plantea un debate sobre la memoria colectiva, sino que también funciona como una especie de espejo para su propio director: una obra que, como su título sugiere, intenta fijar una huella, aunque sea en los márgenes.



Comentarios

  1. Buen director, lastima que su mala cabeza lo haya llevado a caer en desgracia.

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