EL OJO CRITICO
BAMBI: LA VENGANZA (2025)
REPARTO: ROXANNA McKEE, NICOLA WRIGHT, SAMIRA MIGHTY, TOM MULHERON, RUSSELL GEOFFREY BRANKS, ALEX COOKE, CATHERINE ADAMS, JOSEPH GREENWOOD, LUKE CAVENDISH, DAVID AMBLER, EWAN BORTHWICK
DIRECTOR: DAN ALLEN
MÚSICA:GREG BIRKUMSHAW
PRODUCTORA: ITN STUDIOS
DURACIÓN: 81 min.
PAÍS: REINO UNIDO
Dentro del denominado Twisted Childhood Universe, la película Bambi: La venganza propone una de esas reinterpretaciones radicales que convierten los cuentos infantiles en materia prima para el terror más irreverente. Aquí, el delicado relato popularizado por Disney se transforma en una historia de violencia desatada en medio del bosque, donde el célebre cervatillo abandona cualquier rastro de inocencia para convertirse en una criatura movida por la furia y la venganza.
La propuesta funciona como un híbrido entre slasher rural y experimento de serie B consciente de su propio disparate. El planteamiento no busca complejidad: un grupo de personajes humanos se adentra en un entorno natural que pronto se convierte en territorio hostil, dominado por un ciervo convertido en depredador. La película se mueve así en una dinámica simple y repetitiva donde la supervivencia se impone como única ley.
Lo más llamativo del proyecto es su voluntad de exageración. El director Dan Allen apuesta por un tono grotesco que oscila constantemente entre el terror deliberadamente exagerado y un humor involuntario que termina marcando buena parte del metraje. La violencia, abundante y explícita, es el principal motor de la narración, aunque esa insistencia acaba sustituyendo cualquier intento de construir tensión o desarrollo dramático.
En medio de esta orgía de sangre y persecuciones, la película parece insinuar ideas que nunca llega a explorar del todo. El bosque aparece como un espacio herido, una naturaleza que responde con brutalidad a la presencia humana. Sin embargo, esa posible lectura ecológica se pierde rápidamente entre sustos previsibles, ataques repentinos y un desfile constante de personajes cuyo único destino es convertirse en víctimas.
Los elementos visuales intentan reforzar la atmósfera inquietante. La fotografía utiliza tonalidades verdosas y rojizas para contrastar la aparente calma del paisaje con la violencia que lo invade. El diseño del propio Bambi, realizado con un enfoque más artesanal que digital, aporta un curioso aire retro que recuerda al cine de terror de bajo presupuesto de otras décadas. No obstante, cuando la criatura aparece demasiado tiempo en pantalla, el efecto pierde parte de su impacto.
A esto se suma un montaje irregular y un uso excesivo de cámara temblorosa que en ocasiones dificulta seguir la acción. Los efectos de sangre y mutilaciones alternan momentos sorprendentemente eficaces con otros que rozan lo caricaturesco, reforzando esa sensación de estar ante una película que no termina de decidir si quiere provocar miedo o simplemente divertirse con su propio exceso.
Al final, Bambi: La venganza se sostiene precisamente sobre esa desmesura. Es una propuesta absurda, ruidosa y provocadora que cumple con lo que promete: transformar un icono de la infancia en un espectáculo de horror desatado. Puede arrancar alguna sonrisa a los aficionados al terror más gamberro, pero su falta de profundidad y su insistencia en la violencia terminan agotando una idea que, en otras manos, quizá habría tenido más recorrido.


Todas sus escenas son nocturnas, imagino que para tapar la escasez de presupuesto y su inversión en CGI, a pesar de ello se nota que el ciervo asesino es fruto de un programa informático, que no da demasiado el pego. A pesar de ello, resulta entretenida y para mi, la mejor de esas adaptaciones de personajes de cuentos infantiles con aire malsano.
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