VILLANOS DE CINE: WILLAM SMITH

 VILLANOS DE CINE

WILLAM SMITH

William Smith (Columbia, Misuri, 24 de marzo de 1933 - Woodland Hills, Los Ángeles, California, 5 de julio de 2021)
William Smith fue uno de esos rostros que, sin necesidad de protagonizar todos los titulares, acabaron formando parte del imaginario televisivo y cinematográfico de varias generaciones. Actor de físico imponente, presencia dura y mirada capaz de transmitir amenaza y carisma a partes iguales, encontró en la pantalla un territorio natural donde moverse entre el cine de acción, el thriller, el wéstern y, por supuesto, la televisión estadounidense de gran audiencia. Para muchos espectadores, su nombre quedó especialmente ligado a Falconetti, el personaje que interpretó en la popular miniserie Hombre rico, hombre pobre, donde su intensidad dramática y su aura de peligro lo convirtieron en una figura inolvidable.


Nacido en Misuri en 1933, William Smith creció en un entorno que no parecía necesariamente diseñado para fabricar estrellas, pero desde joven mostró una inclinación clara hacia la interpretación. Su carrera arrancó temprano, trabajando incluso como actor infantil, y con el paso de los años fue consolidando un perfil particular: no el galán clásico ni el héroe limpio, sino el hombre que entra en escena y altera el aire de la historia. Ese tipo de intérprete que no necesita explicar demasiado para imponer respeto. Su físico atlético —que cultivó con disciplina— y su presencia severa le abrieron rápidamente las puertas a papeles de militares, policías, mercenarios, criminales o figuras de autoridad ambigua.

Durante las décadas de los sesenta y setenta, Smith fue ganando terreno en Hollywood como secundario de lujo, un actor de reparto que aportaba solidez y nervio a cualquier producción. Trabajó en un sinfín de series y películas, convirtiéndose en un rostro habitual para el público, especialmente en un momento en el que la televisión vivía una expansión enorme y demandaba intérpretes capaces de sostener personajes intensos en poco tiempo. En ese contexto, William Smith se convirtió en un valor seguro: daba igual si el episodio era de suspense, acción o drama, él siempre parecía encajar con naturalidad.


Pero el gran golpe de popularidad le llegó en 1976 con Hombre rico, hombre pobre, una miniserie que fue un auténtico acontecimiento televisivo en Estados Unidos y que ayudó a definir el formato de gran drama serializado que dominaría la televisión durante años. Allí, Smith dio vida a Anthony Falconetti, uno de los antagonistas más recordados de la historia del medio: un personaje violento, imprevisible, marcado por un orgullo brutal y una agresividad que parecía estar siempre a punto de estallar. Lo inquietante de Falconetti no era solo su violencia, sino la sensación de que podía aparecer en cualquier momento para arruinarlo todo. Smith lo interpretó con una contundencia que trascendía el cliché del “matón”: había una inteligencia oscura en su forma de mirar y un aire de amenaza que hacía que el personaje resultara casi hipnótico.

A partir de ese éxito, su carrera se reforzó todavía más en el terreno que mejor dominaba: el del cine y la televisión de género. En los años posteriores participó en numerosas películas de acción y producciones policíacas, muchas de ellas marcadas por la estética dura y el ritmo directo del cine estadounidense de finales de los setenta y los ochenta. En esa época, William Smith era sinónimo de músculo, peligro y autoridad, un actor que podía interpretar tanto al villano principal como al tipo duro que hace el trabajo sucio en nombre de alguien más.


Su filmografía es amplísima y, como ocurre con tantos intérpretes de carácter, no se define por un único título, sino por una acumulación de apariciones que construyen una identidad reconocible. Smith fue de esos actores que parecían haber estado “siempre ahí”, apareciendo de pronto en un episodio, en una película de sobremesa o en un thriller nocturno, y dejando una huella inmediata. Tenía esa cualidad que solo tienen los secundarios memorables: aparecer diez minutos y adueñarse del recuerdo.

Fuera de la pantalla, también fue conocido por su disciplina física y su carácter firme, una imagen que reforzaba la credibilidad de los papeles que interpretaba. Con el paso de los años siguió trabajando de forma constante, especialmente en producciones de acción y cintas de serie B o cine independiente, donde su presencia era un reclamo directo para el público que buscaba ese tipo de historias: violencia seca, tensión y personajes sin demasiadas capas de redención.

William Smith falleció en 2021, dejando tras de sí una trayectoria larga, robusta y muy representativa de una época. No fue el actor que buscaba transformarse hasta desaparecer, ni el que perseguía la sofisticación de los premios: su terreno era otro. El suyo era el oficio del intérprete que sostiene historias de género con convicción, el rostro duro que hace creíble el peligro, la figura que llega a un relato para ponerlo a prueba.

Y, por encima de todo, queda Falconetti: ese personaje de Hombre rico, hombre pobre que todavía hoy sigue siendo recordado como uno de los villanos televisivos más intensos de su tiempo. Un papel que definió a William Smith ante el gran público y que resume bien su esencia como actor: presencia, amenaza y una energía imposible de ignorar.


Comentarios

  1. Se le recuerda por ser el padre de Conan el Bárbaro, pero fue uno de los grandes villanos no solo del cine, sino también de la televisión, sobretodo en este medio, donde para La serie "Hombre rico, Hombre pobre" nos dejo al mítico Falconetti.

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