UN LARGO ADIÓS (1973)

 EL CINE DE LOS AÑOS 70.



UN LARGO ADIÓS (1973)
REPARTO: ELLIOTT GOULD, STERLING HAYDEN, NINA VAN PALLANDT, MARK RYDELL, DAVID ARKIN, HENRY GOBSON, ARNOLD SCHWARZENEGGER, WARREN BERLINGER, JIM BOUTON, ROBERT ALTMAN, DAVID CARRADINE
DIRECTOR: ROBERT ALTMAN
MÚSICA: JOHN WILLIAMS
PRODUCTORA: UNITED ARTISTS
DURACIÓN: 112 min.
PAÍS: ESTADOS UNIDOS
Esta adaptación de Chandler parte de una decisión tan arriesgada como problemática: tomarse muchas libertades con la novela original. El respeto al texto es relativo, pero la película compensa esa infidelidad con una personalidad muy marcada y una clara voluntad de diferenciarse. El tono cómico está más acentuado de lo habitual en el universo Marlowe, aunque sin caer nunca en la parodia abierta. El problema es que ese equilibrio no siempre se sostiene.

Vista hoy, algunas influencias propias de su tiempo envejecen mal. Ciertos elementos setenteros —especialmente la fauna hippie— resultan más pintorescos que reveladores, y refuerzan la sensación de desajuste. El guion, al alejarse del libro para proponer algo distinto, acaba ofreciendo un híbrido que no termina de cuajar del todo. Especialmente en la construcción del protagonista: se insiste en presentarlo como un tipo duro e implacable, pero al mismo tiempo cercano, simpático y hasta políticamente correcto. Esa ambigüedad, lejos de enriquecerlo, lo deja en tierra de nadie.

Uno de los mayores lastres es, precisamente, la decisión de trasladar a Marlowe a los años setenta. El personaje parece caminar con dificultad entre dos épocas: no es un detective clásico, pero tampoco encaja plenamente en el nuevo realismo áspero que el cine negro estaba abrazando entonces, con títulos como The French Connection. Aun así, la película funciona razonablemente bien dentro del género, instalada en una zona intermedia, algo indefinida, pero no carente de interés.

Gran parte del mérito —o de la polémica— recae en Elliott Gould. Su Marlowe es una rareza: irónico, desenfadado, casi bromista. No tiene nada que ver con Bogart ni con Mitchum, y no lo pretende. Es un tipo que cae bien a quien juega en su equipo, pero que exaspera a sus enemigos… y, probablemente, a parte del público. Un Marlowe que no se toma demasiado en serio puede resultar irritante para algunos, pero también plantea una pregunta incómoda: ¿no cansan siempre los detectives de mandíbula apretada y masculinidad pétrea? En la vida real, incluso los tipos duros pueden ser encantadores.

No estamos ante una obra maestra, ni mucho menos. Pero sí ante una de las aproximaciones más originales al personaje de Philip Marlowe que ha dado el cine. Lo verdaderamente triste es que sea, además, la única adaptación cinematográfica de lo que muchos consideran la mejor novela de Chandler.

Así que, ya puestos, lo mejor es cerrar con un brindis. Un Gimlet, como manda la tradición chandleriana: ginebra y zumo de lima Rose’s, bien mezclados con hielo hasta que el vaso se enfríe por fuera, servidos sin hielo en copa fría. Nada de inventos ni sustituciones: o Rose’s… o mejor dejarlo correr.

A la salud de Mr. Chandler.

Comentarios

  1. Es la peor pelicula con el personaje de Phillip Marlowe dentro, pero sin embargo es la mejor pelicula para este menda de Robert Altman. La pelicula esta bien, buenas interpretaciones, un aire hippie de la época; pero el argumento sigue un hilo, de pronto ese hilo se rompe y toma otro rumbo, para al final seguir el hilo del principio. En fin que se deja ver con interés.

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