"THE FACULTY", LA JOYA DE ROBERT RODRIGUEZ DE LOS 90.
En el mapa del terror juvenil de los noventa, el nombre de Kevin Williamson brilla casi siempre ligado a los cuchillos autoconscientes de Scream o al suspense veraniego de Sé lo que hicisteis el último verano. Pero entre esos éxitos se esconde una película que tardó años en reclamar su lugar: The Faculty. Lo mismo ocurre con Robert Rodríguez, cuyo nombre suele evocarse antes por la crudeza artesanal de El Mariachi o por el eco estilístico que dejó la colaboración con Quentin Tarantino en Desperado y Abierto hasta el amanecer. En comparación, su incursión en el instituto poseído por alienígenas pasó casi desapercibida en las Navidades de 1998.Y sin embargo, el tiempo ha sido generoso. Aquella cinta que no despertó el fervor inicial se ha ido transformando en objeto de culto, reivindicada por nuevas generaciones y por cineastas como Ryan Coogler, quien ha señalado su influencia en Los pecadores. Lo que antes parecía un simple divertimento adolescente se revela ahora como una pieza sofisticada del terror teen, capaz de mezclar ciencia ficción paranoica, ironía pop y un estudio agudo de la identidad juvenil.
Curiosamente, ni Williamson ni Rodríguez fueron el origen del proyecto. El libreto llevaba años rodando por despachos de Hollywood, firmado por David Wetcher y Bruce Kimmel, hasta que el éxito de Wes Craven y su Scream, unido al fenómeno televisivo de Buffy, cazavampiros, abrió la puerta a una reescritura que lo acercara a la sensibilidad juvenil de finales de siglo. El resultado fue un híbrido que abrazaba sin complejos su genealogía: la tradición de la paranoia alienígena nacida con La invasión de los ladrones de cuerpos, inspirada en la novela de Jack Finney, y emparentada con el imaginario de Robert Heinlein.
Pero donde la película encuentra su voz es en la adolescencia. Williamson toma el arquetipo de la invasión y lo transforma en metáfora del miedo a la uniformidad, a la presión de los adultos, a la pérdida de identidad en una edad en la que todo se define. El instituto se convierte en un campo de batalla psicológico donde los profesores dejan de ser guías para volverse sospechosos, donde la rebeldía juvenil es la última defensa contra la absorción colectiva.
Rodríguez, por su parte, modera su inclinación pulp y aporta una energía lúdica, casi carnavalesca, que evita el exceso de solemnidad. En la película conviven el espíritu outsider de El club de los cinco de John Hughes con la viscosidad inquietante de Vinieron de dentro de… de David Cronenberg. Y en ese cruce improbable, The Faculty encuentra su identidad: un relato de máscaras sociales, de miedo a convertirse en otro, de la lucha adolescente por no diluirse en el coro.
Tal vez por eso su revalorización ha sido inevitable. Algunas películas no necesitan triunfar en su estreno; solo necesitan esperar a que el público crezca lo suficiente para entenderlas. The Faculty, como sus propios protagonistas, tardó en encontrar su sitio. Pero ahora que lo ha hecho, su eco resuena con la claridad de las historias que, disfrazadas de entretenimiento, escondían una verdad incómoda sobre quiénes somos cuando dejamos de pensar por nosotros mismos.

La pelicula esta muy bien, pero lo mas original y descacharrante es la forma de acabar con los extraterrestres.
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