TED LEVINE, PIDE PERDON POR SU PAPEL EN EL "SILENCIO DE LOS CORDEROS".

 TED LEVINE, PIDE PERDON POR SU PAPEL EN EL "SILENCIO DE LOS CORDEROS".

Treinta y cinco años después del estreno de El silencio de los corderos, Ted Levine ha mirado atrás con una mezcla de respeto y desasosiego. El actor, recordado por dar vida a Jame Gumb —el inquietante Buffalo Bill—, ha reconocido públicamente su incomodidad por el posible impacto que aquel personaje pudo tener en la percepción social de las personas trans.

Dirigida por Jonathan Demme, la película se convirtió en un fenómeno cultural y en uno de los thrillers más influyentes de su tiempo. Ganó los cinco grandes premios Oscar y consolidó a Hannibal Lecter como icono del terror psicológico, encarnado por Anthony Hopkins frente a la mirada vulnerable y firme de Jodie Foster. Pero en el corazón de su intriga latía también un retrato polémico.

En una entrevista con The Hollywood Reporter, Levine admitió que hoy observa ciertas líneas del guion con incomodidad. Con el tiempo, y tras conocer de cerca a personas trans, comprendió mejor la complejidad de la identidad de género. “Hay cosas que no han envejecido bien”, vino a decir, consciente de que la figura de Buffalo Bill pudo reforzar estereotipos dañinos, pese a los intentos del propio guion por separar al asesino de la realidad de la transexualidad.

Ya en 1991 hubo protestas de colectivos LGTB que alertaron del riesgo de asociar violencia e identidades no normativas. Aquella discusión, nunca del todo cerrada, regresa ahora desde una sensibilidad distinta, marcada por nuevos consensos culturales y una mirada crítica hacia el pasado.

El caso de Levine recuerda que el cine, como la memoria, cambia de significado con los años. Las obras permanecen, pero el mundo que las mira se transforma. Y en esa tensión entre legado y revisión, El silencio de los corderos sigue siendo una cima del thriller, sí, pero también un espejo incómodo que obliga a repensar cómo el arte moldea —y a veces distorsiona— nuestra forma de entender a los demás.



Comentarios

  1. Por Dios, solo es un personaje de una pelicula, hasta donde estamos llegando.

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