EL OJO CRITICO
SIN PIEDAD (2026)
REPARTO: CHRIS PRATT, REBECCA FERGUSON, ANNABELLE WALLIS, CHRIS SULLIVAN, KYLIE ROGERS, KALI REIS, NOAH FEARNLEY, KENNETH CHOI, RAFI GAVRON, JEFF PIERRE, JAMIE McBRIDE, PHILICIA SAUNDERS, JOHN BUBNIAK
DIRECTOR: TIMUR BEKMAMBETOV
MÚSICA: RAMIN DJAWADI
PRODUCTORA: AMAZON MGM STUDIOS
DURACIÓN: 104 min.
PAÍS: ESTADOS UNIDOS
La carrera de Timur Bekmambetov nunca ha dependido del aplauso crítico, sino de una intuición muy clara sobre qué significa entretener. Desde la estilizada locura de Wanted hasta sus experimentos formales más recientes, su cine ha defendido sin complejos la pirotecnia narrativa, el vértigo visual y el placer inmediato. Bajo esa lógica se entiende perfectamente Sin piedad, una propuesta que asume su condición de espectáculo sin pedir disculpas.
La película se mueve con un ritmo casi compulsivo, consciente de que su fuerza no está en la reflexión profunda, sino en la energía constante. Bekmambetov opta por avanzar sin detenerse, evitando cualquier tentación de solemnidad. Hay apuntes sobre inteligencia artificial y justicia automatizada, sí, pero nunca ocupan el centro dramático. La historia no pretende convertirse en tratado filosófico; su motor es el impulso, la adrenalina, el deseo de mantener al espectador pegado a la pantalla.
Ese efecto se sostiene, sobre todo, en el diseño visual. Interfaces flotantes, pantallas superpuestas y recursos tecnológicos convierten lo que podría ser una narración estática en una experiencia dinámica, casi interactiva. El mérito se reparte entre el montaje, el guion y la concepción estética, pero el resultado es un engranaje sólido que mantiene el interés con eficacia.
El guion no busca trascendencia ni sorpresas mayores: dos giros funcionales, una trama directa y un final correcto, aunque algo menos contundente de lo esperado. Nada extraordinario, pero tampoco fallido. En ese terreno, la película parece víctima de una crítica que exige profundidad allí donde solo se pretende diversión.
En el reparto, Chris Pratt aporta su habitual solvencia carismática, mientras Rebecca Ferguson destaca con un magnetismo inesperado en su papel de inteligencia artificial. La química entre ambos eleva el material, aportando humanidad a un relato dominado por la tecnología.
Sin piedad no busca ser memorable ni revolucionaria. Es cine comercial en estado puro, consciente de sus límites y orgulloso de su vocación lúdica. En tiempos donde todo parece aspirar a la trascendencia, Bekmambetov recuerda que el entretenimiento, cuando está bien ejecutado, también puede ser una forma legítima de cine. Y en ese terreno, el suyo, sigue demostrando que sabe exactamente qué quiere ofrecer… y cómo hacerlo.


La propuesta es interesante y el tema de la IA pues siempre resulta polémico; ahora bien si que es cierto que el film resulta muy entretenido y lleno de suspense, pero el hecho de utilizar el estilo narrativo con pantallas de móvil, ordenador, imágenes que parecen como si fueran un noticiario o utilizar cámaras de video, y para mas inri el filmar cámara en mano determinadas secuencias, como que no va conmigo. Por lo que se producen sentimientos encontrados en este film, al menos para mi.
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