LA OBRA CUMBRE DEL WESTERN PARA LA REVISTA DEL BRITISH FILM INSTITUTE.
Antes de que el género empezara a mirarse con nostalgia, el western fue una maquinaria de sueños que Hollywood utilizó para fundar su propio mito. La frontera como promesa, el héroe como arquetipo, el duelo como liturgia. Sin embargo, la reinvención definitiva llegó desde Italia, cuando Sergio Leone decidió desmontar esa tradición y recomponerla con silencio, polvo y música. Su película Hasta que llegó su hora no solo redefinió el género: medio siglo después sigue siendo, para muchos cineastas, el western esencial, como reveló la encuesta de Sight & Sound organizada por el British Film Institute, donde la obra quedó como el título del Oeste mejor situado en el ranking general dominado por 2001: Una odisea del espacio.Leone entendió que el tiempo podía ser tan dramático como una bala. Su secuencia inaugural en una estación perdida —catorce minutos sin música ni diálogo— no es solo una escena, es una tesis cinematográfica: el chirrido de un molino, una mosca obstinada, tres hombres aguardando el tren. Cuando la armónica rompe el silencio y emerge la figura de Charles Bronson, acompañada por la partitura de Ennio Morricone, el western entra en otra dimensión, más cercana a la ópera que a la aventura.
La historia, situada en los últimos días del ferrocarril conquistando el Oeste, gira alrededor de cuatro presencias que encarnan un mundo que se extingue: la dignidad obstinada de Jill, el misterio del forastero, la ironía cansada del bandido y la crueldad del villano. En ese último papel, Henry Fonda —hasta entonces icono moral del cine clásico— aparece como asesino despiadado, un golpe de casting que resquebraja la inocencia del género.
No es casual que esta elegía naciera fuera de Estados Unidos. En pleno auge del spaghetti western, Leone convirtió el polvo de Arizona en un escenario europeo, melancólico y operístico, capaz de hablar del final de los mitos. Su influencia se extiende hasta hoy: cineastas tan distintos como Nicolas Winding Refn o Asghar Farhadi han reconocido que, en sus silencios y en su forma de mirar el tiempo, todavía resuena aquella armónica.
Porque en el fondo, el Oeste nunca desapareció del todo. Sigue viviendo en cada plano que se atreve a detenerse, en cada historia que comprende que el final de una era también puede ser el principio de un mito eterno.

Creo que la trilogía del dólar de Leone es mucho mejor; es un buen western pero algo lento. Por otro lado, creo que hay western norteamericanos muchísimo mejores no solo en la década de los 60, sino mirando a la edad de oro del genero los años 50, e incluso en décadas anteriores también dentro del cine de Hollywood, hay westerns superiores.
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