LA NUEVA ENTREGA DE "28 AÑOS DESPUES" PELIGRA DESPUES DEL PINCHAZO EN TAQUILLA DE "EL TEMPLO DE LOS HUESOS".

 LA NUEVA ENTREGA DE "28 AÑOS DESPUES" PELIGRA DESPUES DEL PINCHAZO EN TAQUILLA DE "EL TEMPLO DE LOS HUESOS".

La promesa de una trilogía parecía clara cuando regresó el universo de los infectados con 28 Years Later. Sin embargo, tras el estreno de 28 Years Later: The Bone Temple, la expectativa de un cierre definitivo ha comenzado a resquebrajarse. No hay comunicado oficial que confirme la cancelación de una tercera película, pero los movimientos recientes de Sony Pictures han sembrado dudas razonables.

Un simple mensaje promocional desde la cuenta oficial —“Sé testigo del final que has estado esperando durante 28 años”— bastó para encender la inquietud de los seguidores. En la lógica del marketing contemporáneo, esa frase puede ser solo una exageración retórica. Pero, cuando se suma a una taquilla decepcionante —57,6 millones frente a un presupuesto cercano a los 63—, la ambigüedad adquiere peso real. En Hollywood, la continuidad de una saga suele depender menos de la coherencia narrativa que del equilibrio de sus cuentas.

Hasta finales de 2025, el plan parecía firme. Alex Garland trabajaba en el guion de la tercera parte, con Danny Boyle dispuesto a regresar a la dirección y con negociaciones abiertas para que Cillian Murphy retomara el papel de Jim, figura central desde 28 Days Later. La idea de cerrar el círculo tenía una lógica artística evidente: devolver la saga a su origen humano tras décadas de mutación del género.

Hoy, en cambio, todo permanece en suspenso. Entre analistas y aficionados circulan hipótesis diversas: esperar al rendimiento en plataformas digitales, apostar por un estreno híbrido o incluso reformular el proyecto para reducir riesgos. Ninguna de ellas es improbable. El cine de terror, históricamente resiliente, también depende de la confianza de los estudios, y esa confianza se erosiona cuando el público no responde.

Lo paradójico es que esta saga nació precisamente del riesgo. Cuando Boyle y Garland imaginaron aquel Londres desierto en 2002, no perseguían franquicias, sino una visión inquietante del miedo contemporáneo. Quizá por eso, más allá de balances y estrategias, queda la sensación de que el verdadero final de la historia debería ser creativo antes que contable.

De momento, los infectados siguen en pausa, atrapados entre la voluntad de los cineastas y la cautela de los estudios. El cierre de la trilogía aún no está escrito. Y, como siempre en este universo, el silencio resulta casi tan inquietante como el rugido.



Comentarios

  1. Tengo pendiente de ver "El templo de los huesos", pero la anterior a esta no me gusto demasiado, era distraída, pero ya esta.

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