JESSICA CHASTAIN Y CHRIS PINE EN BUSCA DEL PLACER.
En plena madurez del llamado drama #MeToo, cuando el cine parece debatirse entre la necesidad de seguir explorando el tema y el riesgo evidente de repetirse, This Is Pleasure se anuncia como un nuevo intento de abordar la ambigüedad moral que rodea a las acusaciones de conducta inapropiada en entornos íntimos y profesionales. El proyecto estará dirigido por Shari Springer Berman y Robert Pulcini y contará con Jessica Chastain y Chris Pine como protagonistas, dos intérpretes de peso para un relato que exige matices y contención.La película adapta una novela de Mary Gaitskill y sitúa el foco en Margot, personaje interpretado por Chastain, cuya vida se ve sacudida cuando un amigo cercano es acusado de comportamientos inapropiados. Pine encarna a ese amigo cuya caída pública obliga a la protagonista a enfrentarse a un conflicto incómodo y profundamente humano: la tensión entre la lealtad personal, la posibilidad del perdón y la necesidad de confrontar la verdad. Un dilema que, más que ofrecer respuestas claras, parece planteado para incomodar al espectador.
El planteamiento recuerda inevitablemente a otras obras recientes que han transitado este mismo territorio. En cine, el género alcanzó una de sus cimas con TÁR, donde Todd Field supo construir un retrato complejo y perturbador del poder y la responsabilidad. En el extremo opuesto, Caza de brujas, dirigida por Luca Guadagnino, despertó reacciones más tibias al no terminar de encontrar un equilibrio entre discurso y emoción. En televisión, series como The Morning Show han explorado estas dinámicas desde una perspectiva más dilatada, permitiendo matizar los grises morales a lo largo del tiempo.
Para Berman y Pulcini, This Is Pleasure supone un regreso a un terreno dramático de alto voltaje emocional. Su irrupción en el cine independiente fue celebrada con American Splendor en 2003, pero su trayectoria posterior ha sido irregular, alternando proyectos ambiciosos con títulos de recepción discreta como Diario de una niñera, Ten Thousand Saints, Girl Most Likely o Things Heard & Seen.
Ahora, el reto es doble: volver a demostrar la sensibilidad que los dio a conocer y, al mismo tiempo, ofrecer una mirada que no se limite a reproducir fórmulas ya conocidas. En un contexto de cierto agotamiento crítico hacia este tipo de relatos, This Is Pleasure necesitará una aproximación especialmente afinada para justificar su relevancia y encontrar una voz propia dentro de un subgénero cada vez más exigente.

Veremos a ver que tal, pero hoy día un genero como el drama, resulta muy cargante, no por los temas, sino por el estilo que le dan a las narraciones, que resultan sosas y vacías.
ResponderEliminar