EL SPIDER-VERSO DE SONY NO ESTA MUERTO.

 EL SPIDER-VERSO DE SONY NO ESTA MUERTO.

Hubo un momento, no tan lejano, en que el hombre araña parecía sostener sobre sus hombros algo más que rascacielos: sostenía el futuro comercial de un estudio entero. Sony Pictures encontró en los derechos cinematográficos de Spider-Man una veta inesperadamente fértil. La trilogía protagonizada por Tom Holland confirmó que el personaje seguía siendo un imán de taquilla, y las aventuras paralelas de Venom, encarnado por Tom Hardy, demostraron que incluso los villanos podían conquistar al gran público.

Pero los imperios del cine, como las ciudades de cómic, se sostienen en equilibrios frágiles. Tras aquel impulso inicial, el universo derivado del trepamuros empezó a resquebrajarse. Las cifras de Kraven the Hunter, Madame Web y Morbius dibujaron un paisaje menos halagüeño: presupuestos elevados frente a recaudaciones discretas, entusiasmo tibio de la crítica y una sensación creciente de agotamiento creativo.

Y sin embargo, Hollywood rara vez se rinde. En el pódcast The Town, conducido por Matt Belloni, el director ejecutivo de Sony, Tom Rothman, dejó caer una idea que sonó a reinicio, a nuevo comienzo: el estudio planea relanzar su universo de spin-offs de Spider-Man, más allá de la saga principal y de las celebradas películas animadas del Spider-Verso. No hubo títulos ni calendarios, pero sí una convicción: la franquicia aún guarda caminos por explorar.

Rothman también habló del delicado equilibrio entre estudios que ha permitido la existencia de la trilogía reciente, fruto del acuerdo entre Sony y Marvel Studios. Lo definió como una colaboración fructífera, aunque no exenta de frustraciones. La mayor de ellas tuvo nombre propio: Spider-Man: No Way Home.

La película fue un fenómeno cultural y comercial, con 1.911 millones de dólares de recaudación mundial, apenas por debajo de gigantes como Avengers: Infinity War. Pero nunca llegó a estrenarse en China. Según Rothman, las autoridades exigieron eliminar las escenas finales en las que aparecía la Statue of Liberty, considerada demasiado patriótica. El estudio se negó, y el mercado chino quedó fuera del tablero. Quizá, en otro escenario, la cinta habría cruzado la simbólica barrera de los dos mil millones.

Entre cifras, negociaciones y decisiones políticas, la industria recuerda que el cine comercial es también un juego de diplomacia cultural. Rothman, con ironía amarga, comentó que no estaba dispuesto a explicar ante el Congreso estadounidense por qué había borrado un símbolo nacional a petición de otro país. Y añadió, medio en broma, medio en serio, que en futuras aventuras del héroe arácnido quizá no aparezca la Estatua de la Libertad.

Así, el destino de Spider-Man vuelve a situarse en una encrucijada familiar: reinventarse o repetir la fórmula. Hollywood confía en lo primero. Porque mientras haya alguien dispuesto a lanzarse al vacío con un hilo de seda, siempre habrá un estudio soñando con volver a empezar.



Comentarios

  1. Tanto Kraven como Madame Web no son peliculas tan malas como se las ha querido ver, las hay de mucho mas malas.

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