EL RODAJE MAS DOLOROSO PARA JOHN WAYNE.

 EL RODAJE MAS DOLOROSO PARA JOHN WAYNE.

Cuando Ladrones de trenes reunió de nuevo a John Wayne con Burt Kennedy, parecía que el western volvía a encontrar un territorio familiar. Kennedy, veterano condecorado de la Segunda Guerra Mundial que había llegado a Hollywood como instructor de esgrima antes de convertirse en guionista y director, llevaba años transitando los caminos polvorientos del género. Había trabajado con frecuencia junto a Wayne, y su nombre contaba con la admiración de colegas como Budd Boetticher, quien lo consideraba el mejor escritor de westerns de su tiempo.

Sin embargo, el propio Kennedy miraba su trayectoria con severidad. En sus memorias Hollywood Trail Boss: Behind The Scenes of The Wild, Wild Western fue implacable con buena parte de su filmografía tardía, salvando solo unos pocos títulos. Entre ellos situó Ladrones de trenes, a la que definió como una excepción realmente valiosa dentro de un periodo que, según él mismo, había perdido el brillo de sus mejores años.

El rodaje, desde el inicio, fue una prueba de resistencia. Antes siquiera de encender las cámaras surgieron tensiones entre Kennedy y Wayne por la inclusión de Jack Elam en el reparto. Wayne no veía con buenos ojos al actor, convencido de que había eclipsado su presencia en Río Lobo. Aquella disputa fue solo el preludio.

Poco después, el propio Wayne sufrió un accidente que le fracturó dos costillas. El guion tuvo que adaptarse a su limitada movilidad, transformando al personaje en un estratega más reflexivo y menos físico. Aun así, el actor se negó a recurrir a dobles o trucos de cámara en varias secuencias, soportando el dolor con la obstinación que marcó su leyenda. Para él, la película se convirtió en uno de los rodajes más duros de su vida.

La mala fortuna no terminó ahí. Un decorado exterior se incendió durante la producción. Nadie resultó herido, pero el fuego trastocó el calendario y el presupuesto, añadiendo presión a un equipo ya fatigado por las circunstancias.

Quizá por eso, Ladrones de trenes respira algo distinto dentro del western crepuscular de los años setenta. No solo es el encuentro entre dos viejos maestros del género, sino el testimonio de una filmación que avanzó entre dolores, discusiones y contratiempos. Y en esa tensión se adivina la última cabalgata de un cine que, incluso cuando parecía agotado, seguía encontrando belleza en la dificultad.



Comentarios

  1. No es el mejor western de John Wayne, pero pese a todo es una pelicula muy entretenida, y la verdad no se nota que John Wayne estuviera lesionado en esta pelicula.

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