EL CINE DE LOS AÑOS 70.
EL PEQUEÑO INDIO (1973)
REPARTO: JAMES GARNER, VERA MILES, PAT HINGLE, MORGAN WOODWARD, JOHN DOUCETTE, CLAY O’BRIEN, ROBERT PINE, BRUCE GLOVER, KEN SWOFFORD, JAY SILVERHEELS, ANDREW PRINE, JODIE FOSTER, WALTER BROOKE, RUDY DIAZ
DIRECTOR: VINCENT McEVEETY
MÚSICA: JERRY GOLDSMITH
PRODUCTORA: WALT DISNEY PRODUCTIONS
DURACIÓN: 91 min.
PAÍS: ESTADOS UNIDOS
Estrenada en 1973, El pequeño indio (One Little Indian) es una de esas películas que parecen llegar a destiempo, atrapadas entre el clasicismo agotado del western tradicional y una sensibilidad moderna que aún no termina de encontrar su forma. Dirigida por Bernard McEveety y protagonizada por James Garner, la cinta propone una mirada amable y accesible al conflicto histórico entre el ejército estadounidense y los pueblos nativos, filtrada a través de una historia de amistad improbable y tono familiar.
Ambientada en los últimos compases de las guerras indias, la película sigue a Clint Keys, un desertor del ejército que, en su huida, se cruza con un niño sioux separado de su tribu. A partir de ese encuentro nace un vínculo que articula todo el relato y que sirve como vehículo para un discurso conciliador, donde la inocencia infantil funciona como contrapunto moral frente a la violencia institucionalizada y los prejuicios culturales.
El gran valor de El pequeño indio reside en su voluntad de humanizar al “otro” en un género que durante décadas lo había reducido a estereotipo. Sin embargo, esa intención choca constantemente con los límites de su propia época. El guion opta por un tono edulcorado, casi pedagógico, que suaviza el conflicto hasta hacerlo cómodo, evitando zonas de verdadero riesgo emocional o político. La tragedia histórica está presente, pero nunca llega a incomodar del todo.
James Garner aporta carisma y calidez a su personaje, sosteniendo la película con una interpretación cercana y empática, aunque claramente contenida. El joven Manu Tupou, como el niño indio, encarna una pureza simbólica más que un personaje plenamente desarrollado, lo que refuerza la sensación de fábula moral antes que de drama histórico.
Formalmente, la película es correcta pero poco memorable. La puesta en escena es funcional, con paisajes bien aprovechados pero sin una identidad visual marcada. Todo está al servicio de un relato pensado para un público familiar, más preocupado por transmitir valores universales que por revisar críticamente el pasado.
Vista hoy, El pequeño indio es una obra menor, pero reveladora. Un western crepuscular que intenta reconciliar al género con una conciencia más justa, aunque lo haga desde la prudencia y la suavidad. No es una película valiente, pero sí honesta en su deseo de tender puentes. Y en ese gesto, aunque limitado, reside su modesto interés.


Un western familiar, donde sobresale James Garner, un actor a reivindicar; y como en muchos casos en la factoría Disney, tenemos a animales que son el centro de atención de la historia en este caso una camella y su retoño que acompañan a nuestros protagonistas.
ResponderEliminar