EL CINE DE LOS AÑOS 70. LA GRAN ESTAFA (1973)

 EL CINE DE LOS AÑOS 70.



LA GRAN ESTAFA (1973)
REPARTO: WALTER MATTHAU, JOE DON BAKER, JOHN VERNON, FELICIA FARR, ANDREW ROBINSON, SHREE NORTH, NORMAN FELL, BENSON FONG, WOODROW PARFREY, WILLIAM SCHALLERT, JACQUELINE SCOTT, MARJORIE BENNETT
DIRECTOR: DON SIEGEL
MÚSICA: LALO SCHIFRIN
PRODUCTORA: UNIVERSAL PICTURES
DURACIÓN: 111 min.
PAÍS: ESTADOS UNIDOS
Dentro del thriller norteamericano de los setenta, Don Siegel firmó con Charley Varrick una pieza eficaz, seca y sin pretensiones, concebida para mantener al espectador en vilo durante poco más de hora y media. El atraco inicial en un pequeño banco de Nuevo México es puro nervio: disparos, persecuciones, caos… y una sorpresa que lo cambia todo. Cuando el botín resulta ser demasiado grande, los supervivientes comprenden que han robado dinero de la mafia, y la huida se convierte en una carrera contra dos enemigos: la ley y el crimen organizado.

El ritmo es el gran aliado del film. Siegel domina la narración con precisión casi mecánica, enlazando escenas de acción con momentos de humor negro y atmósferas ásperas: carreteras polvorientas, caravanas abandonadas, desguaces bajo el sol. Todo respira ese feísmo tan característico del cine de la época, donde la estética parece brotar del propio paisaje.

En el reparto, Walter Matthau compone un Charley Varrick calculador y lacónico, aunque su presencia —tan asociada a la comedia— puede resultar chocante para quien espere un ladrón más convencional. A su lado, Andrew Robinson aporta nervio y exceso, mientras que el villano interpretado por Joe Don Baker se recuerda con facilidad: hierático, silencioso, con esa pipa como marca de identidad que anticipa su violencia fría.

No todo funciona con igual fuerza. El guion es previsible en varios giros y el tratamiento de los personajes femeninos acusa una misoginia típica de ciertos thrillers de la época. Tampoco hay profundidad moral ni reflexión psicológica: Siegel no pretende eso, sino ofrecer un entretenimiento sólido, directo, sin florituras.

Quizá ahí resida su encanto. No es una obra maestra ni aspira a serlo, pero se sostiene con profesionalidad y pulso clásico. Un thriller honesto, áspero y eficaz, pensado para disfrutar sin más pretensión que dejarse llevar por la mecánica del suspense. Como un golpe rápido en medio del desierto: seco, inevitable y, durante un rato, absorbente.

Comentarios

  1. Estupenda pelicula de acción con ritmo trepidante e ingeniosa en su resolución final. Walter Matthau como ese delincuente llamado Charley Varrick, que sin embargo cae bien, esta genial. Cameo del propio Don Siegel en una timba de póker.

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