"ASTRO BOY" TENDRÁ SU LARGOMETRAJE EN ACCION REAL.
El rumor ha vuelto a poner en órbita a uno de los iconos más longevos del manga japonés. La productora Sony Pictures trabaja en silencio sobre una nueva adaptación en acción real de Astro Boy, un proyecto que, según el periodista Jeff Sneider, cuenta con el impulso creativo de Jason Reitman y Gil Kenan. No hay aún un director confirmado ni un guion definitivo: el estudio estaría buscando escritores capaces de transformar la melancólica epopeya del niño robot en una aventura familiar que dialogue con el público contemporáneo.La noticia tiene algo de justicia poética. Desde su nacimiento en el papel, entre 1952 y 1968, el personaje creado por Osamu Tezuka ha sobrevivido a generaciones, mutando en series de anime, juguetes, videojuegos y, por supuesto, cine. El intento más visible de trasladarlo a la gran pantalla llegó en 2009, con la versión animada dirigida por David Bowers, una producción que no logró recuperar su presupuesto pese a la nostalgia que rodeaba al personaje. Desde entonces, la idea de verlo en acción real ha regresado de forma intermitente, como un eco que se resiste a apagarse.
En el centro de la expectativa está Reitman, un cineasta que siempre ha navegado entre la comedia irónica y la emoción íntima. Desde su debut con Thank You for Smoking hasta los éxitos de Juno y Up in the Air, su carrera ha estado marcada por personajes en busca de identidad. Más tarde llegaron títulos como Young Adult, Tully o The Front Runner, antes de reencontrarse con la herencia familiar en Ghostbusters: Afterlife, codirigida con Kenan, y continuar explorando la memoria cultural en Saturday Night. Su sensibilidad, a medio camino entre la nostalgia y la mirada contemporánea, podría resultar sorprendentemente afín al dilema moral de Astro Boy: un niño artificial que anhela ser humano.
De momento, todo está en fase embrionaria. No hay reparto, calendario ni certezas sobre el tono definitivo del proyecto. Pero el simple hecho de que un estudio como Sony vuelva a mirar hacia la obra de Tezuka confirma que algunas historias poseen una vida propia, esperando el momento exacto para regresar. Y quizá, si las piezas encajan, el pequeño robot volverá a alzar el vuelo, esta vez bajo un cielo de carne y hueso, en busca de un corazón que siempre le ha pertenecido.

Me suena haber sentido algo de estos dibus, pero no he visto nada.
ResponderEliminar