VILLANOS DE CINE AL LETTIERI

 VILLANOS DE CINE

AL LETTIERI
Al Lettieri nació en Nueva York el 24 de febrero de 1928, en el seno de una familia de origen italiano, y acabó convirtiéndose en uno de los grandes rostros secundarios del cine y la televisión estadounidenses de los años sesenta y setenta. Nunca fue una estrella al uso, pero su presencia física, su mirada dura y su voz grave lo hicieron inolvidable en una época en la que el cine americano encontraba en los personajes ambiguos y violentos un nuevo terreno de juego.


Antes de llegar a la interpretación, Lettieri tuvo una vida tan poco convencional como muchos de los personajes que acabaría encarnando. Practicó boxeo de manera profesional y pasó por diversos trabajos antes de encontrar su lugar frente a las cámaras. Esa experiencia vital se filtraría después en su forma de actuar: había en él una rudeza auténtica, una sensación de peligro latente que no parecía impostada. Cuando comenzó a trabajar en televisión a finales de los años cincuenta, quedó claro que su físico y su actitud encajaban a la perfección en papeles de villano, mafioso o antagonista sin escrúpulos.


Su nombre quedó grabado en la historia del cine gracias a El padrino (1972), donde interpretó a Sollozzo, el narcotraficante que pone en marcha la tragedia y precipita la caída moral de Michael Corleone. Lettieri construyó un personaje seco, brutal y calculador, fundamental para entender el tono despiadado de la película. Un año después, volvió a enfrentarse a Al Pacino en Serpico, esta vez como el corrupto policía Pasquale Alonzi, confirmando su especialidad en figuras de poder torcido y violencia institucional.


A lo largo de su carrera alternó cine y televisión sin descanso, participando en westerns, thrillers, dramas urbanos y series muy populares de la época. Nunca buscó el lucimiento ni la simpatía del espectador: su talento residía en incomodar, en hacer creíble la amenaza, en dotar de cuerpo y alma a personajes que podían haber sido simples estereotipos.


Al Lettieri falleció prematuramente en 1975, con apenas 47 años, a causa de una enfermedad cardíaca. Su filmografía no es extensa, pero su huella es profunda. Representa a la perfección a ese actor secundario imprescindible que, con pocas escenas y sin grandes discursos, logra definir el clima moral de una película. En su mirada y en su manera de ocupar el plano sigue latiendo un cine áspero, adulto y sin concesiones.






Comentarios

  1. Solo lo he visto como uno de los buenos de la pelicula en el western Con furia en la sangre. Muy buen actor Al Lettieri, uno de los villanos mas reconocibles durante la década de los 70.

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