¿QUIÉN ES BLANCA SOROA?
Desde que Los domingos se instaló en la conversación cinematográfica española, hay una presencia que lo atraviesa todo y, al mismo tiempo, se resiste a ser explicada. Blanca Soroa ocupa en solitario la portada, sostiene el peso del relato y permanece casi impenetrable durante toda la película. Paradójicamente, es de ella —de su personaje y de la actriz que lo encarna— de quien menos sabemos. Ese vacío no es un descuido: es una de las claves del film de Alauda Ruiz de Azúa.La película ha tenido un recorrido excepcional en salas y ha provocado uno de los debates más intensos del año. Creyentes y ateos, desde posiciones casi opuestas, han encontrado en Los domingos argumentos para defender sus propias convicciones. En el centro de ese choque de interpretaciones está el silencio de Ainara, una aspirante a novicia cuya vida interior nunca se revela del todo. Esa opacidad, lejos de alejar al espectador, lo obliga a mirarla con más atención.
Ese mismo silencio rodea a Blanca Soroa. Apenas datos, pocas apariciones públicas, ninguna voluntad de explicarse más de lo necesario. Y, sin embargo, su nombre no ha dejado de circular desde que la película se alzó con la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián. Su nominación al Goya como mejor actriz revelación era casi inevitable, incluso en una de las ediciones más competitivas de los últimos años, con interpretaciones muy celebradas como las de Miriam Gardo en Sorda o Llúcia García en Romería.
En un panorama donde el concepto de “revelación” ha sido a menudo flexible —cuando no directamente discutible—, el caso de Soroa resulta difícilmente cuestionable. Los domingos no es solo su primer largometraje: es su primer contacto con una cámara. No había pasado por cortometrajes, ni por figuración, ni por rodajes previos. Tenía 17 años cuando comenzó el rodaje y se enfrentó, sin red, a un papel que exige contención, escucha y una madurez poco común.
A diferencia de otros debutantes que entienden su paso por el cine como algo circunstancial, Soroa ha manifestado su deseo de seguir explorando la interpretación. Aunque, con los pies firmemente en la tierra, ha decidido no abandonar sus estudios: actualmente cursa Psicología de manera online. Una elección que dialoga, curiosamente, con el tipo de mirada que proyecta en pantalla, siempre atenta a lo que no se dice.
Como Ainara, Blanca parece habitar una encrucijada. De niña quería ser médica y no descarta que ese camino vuelva a aparecer en su futuro, quizá en paralelo a una carrera cinematográfica que acaba de empezar. Dos vocaciones muy distintas, unidas por una misma pulsión: comprender al otro. Tal vez por eso su silencio resulta tan elocuente. Porque, a veces, lo que no se explica es lo que más permanece.

La primera vez que vi a esta actriz fue en el poster de "Los domingos". Que tenga suerte en la carrera que decida tomar en el futuro.
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