EL OJO CRITICO
MANTIS (2025)
REPARTO: YIM SI-WAN, PARK GYU-YOUNG, JO WOO-JIN, JEON DO-YEON, YOO SOO BIN, BAE GANG-HE, KIM TAE-HAN
DIRECTOR: LEE TAE-SUNG
PRODUCTORA: SEED FILMS
DURACIÓN: 113 min.
PAÍS: COREA DEL SUR
Mantis nace a la sombra de Boksoon debe morir y nunca consigue escapar de ella. El problema no es solo la comparación inevitable, sino la constatación de que este spin-off renuncia precisamente a aquello que daba sentido y personalidad a su predecesora. Donde antes había un retrato íntimo y emocional, aquí solo queda un engranaje narrativo ruidoso, inflado y sorprendentemente vacío.
La película apuesta desde el inicio por la acción y el ritmo acelerado, y en ese terreno cumple de forma aceptable. Las escenas de lucha están bien coreografiadas, el acabado visual es atractivo y el universo de asesinos mantiene cierto magnetismo estético. Sin embargo, todo ese envoltorio sirve para esconder una historia que no sabe a dónde va ni por qué debería importarnos. El relato se dispersa en explicaciones confusas sobre jerarquías, niveles y agencias de asesinos que cobran por ejecutar encargos convertidos casi en espectáculos, pero nunca se detiene a darles verdadero significado. Uno acaba preguntándose qué está pasando exactamente y, lo que es peor, por qué debería preocuparse.
El supuesto eje dramático recae en Mantis, interpretado por Yim Si-wan, presentado como el mejor asesino del sistema. El personaje, lejos de resultar fascinante, se muestra arrogante, plano y poco carismático. Su conflicto central —el enfrentamiento con alguien por quien siente algo y que comienza a despreciarlo al sentirse eclipsado— carece de desarrollo y peso emocional. La relación con Jae-yi, interpretada por Park Gyu-young, nunca termina de cuajar y se percibe más como una obligación de guion que como una necesidad dramática real.
A esto se suma una narrativa fragmentada, llena de escenas inconexas, subtramas ridículas y decisiones que rozan lo absurdo. No hay evolución de personajes, no hay pasado que los sostenga, no hay un propósito claro. Los asesinos trabajan por dinero, pero inexplicablemente están arruinados y sin encargos, una contradicción que el guion jamás se molesta en resolver. Todo parece escrito para rellenar metraje, no para contar una historia.
El resultado es una película innecesariamente larga, lenta en su desarrollo y agotadora en su falta de cohesión. Mantis se apoya en fórmulas ya vistas, repite esquemas sin aportar nada nuevo y transmite la sensación de ser puro relleno, un producto diseñado para aprovechar el tirón de una franquicia más que para expandirla con ideas propias.
En definitiva, hay acción, hay espectáculo y hay momentos aislados de entretenimiento, pero no hay alma. Mantis confirma esa deriva cada vez más habitual del streaming: priorizar la cantidad frente a la calidad. Un spin-off que existe porque puede existir, no porque tenga algo que decir. Y eso, en un universo que prometía complejidad y profundidad, se siente como una oportunidad desperdiciada.


Si se le quita las escenas de lucha queda un largometraje sin alma.
ResponderEliminar