LOS RECORDS DE EMMA STONE Y TIMOTHEE CHALAMET CON SUS NOMINACIONES AL OSCAR 2026.

 LOS RECORDS DE EMMA STONE Y TIMOTHEE CHALAMET CON SUS NOMINACIONES AL OSCAR 2026.

Hay interpretaciones que se te quedan pegadas como un plano perfecto: no solo por lo que hacen en pantalla, sino por lo que provocan alrededor. Y eso es exactamente lo que acaba de ocurrir con Emma Stone y Timothée Chalamet, dos nombres que ya no pertenecen únicamente a su generación, sino a la conversación grande del cine. Ambos han alcanzado un hito en los Oscar que tiene algo de proeza estadística… y mucho de declaración de intenciones.

Por un lado, Stone ha firmado un récord que hasta ahora parecía blindado: se convierte en la mujer más joven en llegar a siete nominaciones, arrebatándole esa marca a Meryl Streep. Por el otro, Chalamet entra en un terreno casi mítico al igualar a Marlon Brando: tres nominaciones a mejor actor con apenas 30 años. Dos trayectorias distintas, dos formas de construir una filmografía… y el mismo resultado: la sensación de estar viendo cómo se escribe el futuro en tiempo real.

En el caso de Emma Stone, las cifras no caen del cielo: llevan el sello de una alianza creativa que se ha convertido en uno de los maridajes más estimulantes del cine reciente. Su colaboración con Yorgos Lanthimos sigue dando frutos de esos que no se discuten. En Bugonia, el nuevo thriller conspiranoico del director griego —basado en un film surcoreano de 2003—, Stone encarna a una ejecutiva todopoderosa de una farmacéutica que es secuestrada por dos individuos convencidos de que en realidad es una alienígena. Una premisa delirante en apariencia, pero hecha a medida de esa incomodidad elegante que Lanthimos maneja como pocos.

El resultado ha sido doble: Stone suma dos nuevas candidaturas, una como mejor actriz y otra como productora gracias a la nominación de la película a mejor film. Y así completa un recorrido que ya impresiona por volumen, pero sobre todo por coherencia: La La Land (su primer Oscar como protagonista), Pobres criaturas (segundo triunfo), además de nominaciones como secundaria en Birdman y La favorita, y otra más como productora de Pobres criaturas. Siete nominaciones a una edad en la que muchas carreras apenas han empezado a afinar su tono.

Hasta ahora, quien ostentaba esa séptima nominación temprana era Meryl Streep, que la alcanzó en 1988, con 38 años, gracias a Tallo de hierro. Y aunque Stone le haya arrebatado el récord de juventud, Streep sigue siendo la cima absoluta: 21 nominaciones, tres Oscar y una leyenda imposible de mover del pedestal. Ganó como secundaria por Kramer contra Kramer y como protagonista en La decisión de Sophie y La dama de hierro. Una carrera que no es un listón, sino una cordillera.

Y si Stone está moldeando una filmografía con ambición, riesgo y un olfato impecable para las alianzas artísticas, lo de Timothée Chalamet es otra clase de fenómeno: el actor que parecía destinado a ser estrella… y que se ha empeñado en ser historia.

Su tercera nominación a mejor actor llega por Marty Supreme, un biopic de nervio adrenalítico dirigido por Josh Safdie, donde interpreta a un campeón absoluto del ping pong convertido en figura casi mitológica. Una elección de proyecto que encaja con su perfil camaleónico: drama, ciencia ficción, musical, biopic… Chalamet salta de registro sin perder identidad, y en esa mezcla de carisma y disciplina ha construido el currículum que lo trae hasta aquí.

Porque con esta candidatura, no solo suma tres nominaciones como protagonista —Call Me By Your Name, A Complete Unknown y ahora Marty Supreme—, sino que además añade una cuarta a su cuenta personal como productor, al estar la película también nominada a mejor película. Un detalle que dice mucho: no solo quiere estar delante de la cámara, sino también influir en lo que se levanta y se sostiene detrás.

El espejo en el que se refleja el dato es monumental: Marlon Brando. Él consiguió tres nominaciones seguidas como protagonista por Un tranvía llamado deseo, ¡Viva Zapata! y Julio César. La cuarta llegó poco después, y ahí sí, finalmente, se alzó con el Oscar por La ley del silencio. Setenta y dos años después, Chalamet pisa el mismo número… y lo hace en una época completamente distinta, con otro tipo de industria, otro star-system y otras reglas del juego.

La diferencia, quizá, está en el tiempo: Chalamet podría adelantar a Brando en el gesto simbólico, porque parte como gran favorito para ganar la estatuilla. La gala, además, ya tiene fecha marcada como un punto de inflexión: domingo 15 de marzo.

Y al final, más allá de récords, edades o cifras, hay algo más seductor en esta historia: esa sensación de que Stone y Chalamet no solo están acumulando nominaciones, sino construyendo un relato. Uno en el que el talento no llega como promesa, sino como confirmación. Y donde cada película es un paso más hacia esa zona en la que el cine deja de ser una carrera… y se convierte en legado.



Comentarios

  1. Emma Stone es una de esas actrices que puede ser lo extraordinaria que pueda ser, pero comienza a hacerse para mi cargante, en parte gracias al cine de su mentor, Yorgos Lanthinos; en cuanto al Chalamet mejor me callo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario