LOS DOS ACTORES QUE GANARON EL OSCAR CON EL MISMO PERSONAJE.
En la historia del cine hay pocos personajes tan profundamente ligados a dos intérpretes distintos como Don Vito Corleone. La figura central del universo creado por Francis Ford Coppola encuentra en El Padrino (1972) y El Padrino II (1974) una doble encarnación que no solo define al personaje, sino que amplía su dimensión trágica. Marlon Brando compone al patriarca en su etapa final, mientras que Robert De Niro reconstruye su origen, desde la infancia en Sicilia hasta la consolidación de su imperio criminal en Nueva York.Esta bifurcación temporal es uno de los elementos que alimenta el eterno debate sobre cuál de las dos películas es superior. Aunque la primera suele ocupar un lugar privilegiado en cualquier canon cinematográfico, la segunda ha sido reivindicada por muchos como una obra aún más compleja. Las escenas del joven Vito, lejos de diluir el relato principal para la mayoría de críticos, funcionan como un espejo que dialoga con el presente: la ascensión del inmigrante contrasta con la degradación moral del clan Corleone, ya convertido en una maquinaria despiadada.
El reconocimiento de la Academia terminó por sellar ese vínculo interpretativo. Cuando El Padrino II ganó el Oscar a la mejor película, se produjo un hito sin precedentes: Brando y De Niro se convirtieron en los primeros actores en recibir estatuillas por dar vida al mismo personaje. Brando había sido premiado como mejor actor por su Don Vito en 1973, y De Niro lo fue como actor de reparto dos años después. Aunque este logro ha sido igualado posteriormente por parejas como Joaquin Phoenix y Heath Ledger con el Joker, o Rita Moreno y Ariana DeBose como Anita en West Side Story, pocas veces se ha alcanzado una complementariedad tan perfecta.
Paradójicamente, pese a estar unidos para siempre en la memoria cinéfila, Brando y De Niro solo compartieron plano una vez. Fue en Un golpe maestro (2001), un thriller de atracos en el que De Niro encarna a un ladrón retirado cuya tranquilidad se ve alterada por el manipulador personaje de Brando, empeñado en arrastrarlo a un último golpe. Un encuentro tardío que dejó un sabor a oportunidad perdida, pero también la sugerencia de lo que podría haber sido una colaboración más prolongada.
La admiración, en cualquier caso, siempre fue mutua. De Niro ha citado en numerosas ocasiones a Brando como uno de sus grandes referentes, junto a James Dean, reconociendo que su influencia es tan poderosa como inimitable. Brando, por su parte, defendía que trabajos como La ley del silencio o Un tranvía llamado deseo seguían siendo, con el paso de las décadas, interpretaciones insuperables. Dos gigantes separados por el tiempo, unidos por un personaje y por una huella imborrable en la historia del cine.

La mejor interpretación de Marlon Brando de su carrera y el estrellato para Robert De Niro, significo este papel, Oscars a parte.
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