LA PELICULA QUE HA SIDO DOBLADA A MAS DE 2000 IDIOMAS.
Entre los miles de registros que recoge el Libro Guinness de los Récords Mundiales hay uno que no celebra una proeza física ni una hazaña tecnológica, sino la silenciosa capacidad del cine para cruzar fronteras culturales, lingüísticas y geográficas. En 2012, Guinness certificó cuál era la película más traducida de todos los tiempos: un título que entonces acumulaba versiones en 817 idiomas y había sido visto por más de dos mil millones de personas. Hoy, más de una década después, esa cifra supera los 2.000 idiomas. Y, aun así, sigue siendo para muchos una película desconocida.No se trata de un gran clásico del Hollywood dorado ni de un fenómeno de taquilla comparable a Star Wars o Titanic. Es una producción modesta de 1979 titulada Jesús, concebida al margen de la industria comercial y ajena a la carrera por los premios. Su objetivo nunca fue llenar salas, sino algo mucho más específico: difundir el evangelio en cualquier rincón del mundo al que pudiera llegar una pantalla.
La película adapta de forma literal el Evangelio de Lucas y narra la vida de Jesucristo con una fidelidad casi documental. Su estreno en cines estadounidenses, en octubre de 1979, pasó prácticamente desapercibido y dejó una recaudación decepcionante. Sin embargo, su verdadero recorrido comenzó lejos de los complejos comerciales y de las alfombras rojas. Con el paso de los años, Jesús se convirtió en una herramienta misionera: copias en distintos formatos viajaron junto a proyectores portátiles hasta aldeas remotas, donde se exhibía al aire libre ante comunidades que, en muchos casos, nunca habían visto una película.
Detrás del proyecto estaba una colaboración poco habitual. Campus Crusade for Christ unió fuerzas con el productor británico John Heyman, quien llevaba tiempo soñando con llevar la Biblia al cine. Paradójicamente, Heyman era judío, no cristiano, pero compartía la convicción de que aquel relato debía traducirse al lenguaje audiovisual. En 1976, ambos decidieron abandonar planes demasiado ambiciosos y centrarse en una única historia: la vida de Cristo.
La elección del protagonista siguió una curiosa tradición cinematográfica. Brian Deacon, actor británico, fue el elegido para encarnar a Jesús, mientras que el resto del reparto estuvo formado íntegramente por actores israelíes, en su mayoría judíos yemeníes. El rodaje comenzó a finales de 1978 y se desarrolló por completo en Israel, bajo la dirección de John Krish y Peter Sykes. Durante 31 semanas de trabajo, se filmaron todas las escenas recogidas en el Evangelio de Lucas, con la participación de unos 5.000 extras.
Con el tiempo, el impacto de la película superó cualquier previsión inicial. Erick Schenkel, uno de los responsables del proyecto, ha descrito así la reacción del público: “Al ver a Jesús hablar su propio idioma, la gente sentía que Jesús los veía, que los comprendía y los amaba”. Según sus datos, la película ha generado miles de millones de reproducciones a lo largo de 35 años y ha motivado a más de 200 millones de personas a declararse seguidores de Jesús tras verla.
Una cifra difícil de asimilar para una obra que nació lejos de los focos, sin estrellas mediáticas ni aspiraciones comerciales. Jesús no cambió la historia del cine en términos industriales, pero sí demostró que una película, proyectada en el lugar y el idioma adecuados, puede convertirse en una de las herramientas culturales más influyentes jamás creadas.

No he visto la pelicula pero es un dato curioso, y no menos curioso que sea una pelicula elegida por la iglesias para propagar la religión cristiana en las misiones.
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