EL OJO CRITICO
LA ASTRONAUTA (2025)
REPARTO: KATE MARA, LAURENCE FISHBURNE, GABRIEL LUNA, IVANA MILICEVIC, MACY GRAY, SCARLETT HOLMES, REZA DIAKO, CHLOE HARRIS, CHRISTINE ABERNATHY, BRENDAN McCARTHY, AIDAN O’SULLIVAN, DAINA MADERIRA
DIRECTORA: JESS VARLEY
MÚSICA: JACQUES BRAUTBAR
PRODUCTORA: WILD ATLANTIC PICTURES
DURACIÓN: 90 min.
PAÍS: ESTADOS UNIDOS
El cine, de vez en cuando, consigue una hazaña inesperada: no sorprenderte para bien, sino hacerlo para peor. Y no hablo de la decepción habitual, esa que nace cuando confías en una película y no cumple. Hablo de algo más raro y casi admirable: entrar sin ninguna expectativa y salir con la sensación de que te han tomado el pelo con una sonrisa en la cara. La Astronauta pertenece a esa categoría casi experimental. No es que sea mala. Es que es muchísimo peor de lo que cabía imaginar. Y eso, curiosamente, tiene algo de mérito.
Kate Mara encarna a una astronauta que regresa a la Tierra tras un aterrizaje accidentado. Nada especialmente extraño hasta aquí. Algunas heridas, rehabilitación y una convalecencia obligatoria en una casa tan espectacular que haría suspirar al fundador de Airbnb. La idea es clara: descanso, aislamiento y esperar a que vuelva a estar lista para subirse otra vez a un cohete. El problema es que no viene sola. Algo parece haber regresado con ella. O eso insinúa la película, porque insinuar es prácticamente lo único que hace durante más de ochenta minutos.
El metraje se construye a base de repeticiones: Kate Mara caminando por pasillos, sentándose en sofás infinitos, atendiendo llamadas telefónicas y escuchando ruidos que no conducen a nada. La historia avanza a la velocidad de una cápsula espacial sin combustible. Si alguien te pidiera el argumento, podrías escribirlo en una servilleta… y aún te sobraría espacio para el café. Como mucho, esto daba para un episodio breve de Creepshow. Y gracias.
Jess Varley, que escribe y dirige, ya había probado suerte en el terror con Phobias en 2020, y aquí reincide en los mismos problemas. El principal es de base: no hay material narrativo suficiente para sostener un largometraje. Para compensarlo, la película se dedica a recalcar una y otra vez lo mismo, introduciendo elementos que parecen importantes pero que luego no afectan en absoluto al conjunto. Todo está ahí para ocupar tiempo, no para contar nada.
Visualmente, el resultado tampoco ayuda. La casa es impresionante, Kate Mara es una actriz solvente y, sin embargo, todo luce apagado, desangelado, tristón. Una melancolía artificial invade cada plano sin una razón clara, y el ritmo, ya de por sí moroso, acaba convirtiéndose en un arrullo soporífero. Resulta casi ofensivo que no llegue a la hora y media y aun así se sienta como si durara tres.
El último acto merece mención aparte, porque logra algo que parecía imposible: empeorar todavía más la experiencia. La película tontea tímidamente con el body horror, se disfraza de thriller sin saber muy bien hacia dónde va y se vende como ciencia ficción con un CGI que parece rescatado de hace dos décadas. El resultado es un pastiche extraño, pobre y deslavazado, rodado con dos duros y cero ideas claras.
Por eso resulta casi cómico que alguien se atreva a compararla con Encuentros en la tercera fase. No es exagerado decir que esa comparación debería ser denunciable. La Astronauta no explora lo desconocido ni despierta asombro alguno. Lo único verdaderamente sorprendente es comprobar hasta qué punto una película puede fallar en casi todo… y aun así conseguir que aplaudas, no por lo que hace bien, sino por la desfachatez de haberlo intentado.


La pelicula bien podría ser el argumento de un episodio de Expediente X, pero sin Fox Mulder y Dana Scully, y añadiéndole al final de la pelicula un toque de E. T.; el film compagina ciencia-ficción, suspense y terror. No es una gran pelicula pero se deja ver.
ResponderEliminar