JUNE & JOHN (2025)

 EL OJO CRITICO

JUNE & JOHN (2025)
REPARTO: MATILDA PRICE, LUKE STANTON EDDY, HONEY LAUREN, DON SCRIBNER, MYLES CRANFORD, RYAN SHOOS, DEAN TESTERMAN, SHERRY MATTSON, AYANNA S. FLEMINGS, MARCELINE ORALLO, CLAIRE MONTGOMERY, FILIPPO BECCIANI
DIRECTOR: LUC BESSON
MÚSICA: SAMIR EL HAMMAMI, JULIEN REY
PRODUCTORA: EUROPA CORP.
DURACIÓN: 92 min.
PAÍS: FRANCIA
Siempre he mirado la filmografía de Luc Besson con una mezcla de respeto y curiosidad, especialmente por su vínculo con la fantasía y la ciencia ficción, terrenos donde supo construir universos personales y reconocibles. Precisamente por eso, June & John resulta tan desconcertante: no solo no confirma ese talento, sino que parece diluirlo hasta hacerlo casi irreconocible.


La película arranca con una promesa clara. John es presentado como un hombre gris, derrotado por la rutina y por una vida que parece empujarlo constantemente contra la pared. Hay algo de ¡Jo, qué noche! y de Un día de furia en ese planteamiento inicial, en la sensación de estar observando a alguien al borde del colapso. El encuentro casual en el metro con June —impulsiva, excéntrica, aparentemente libre— funciona como detonante narrativo y despierta una expectativa legítima. Pero esa chispa dura poco.

A partir de ese momento, el relato comienza a vaciarse. La relación entre ambos avanza sin peso ni credibilidad, sostenida más por gestos impostados que por una verdadera conexión emocional. La película se lanza entonces a una huida hacia adelante que deriva en una especie de road movie de lujo, ambientada en un Los Ángeles sorprendentemente anodino y pijo, como si Besson estuviera copiando, casi plano a plano, el espíritu de Thelma y Louise sin comprender del todo su nervio trágico ni su rebeldía genuina.

El problema no es solo la falta de originalidad, sino la ausencia total de tensión dramática. Las situaciones se suceden sin consecuencias reales, los conflictos se disuelven antes de adquirir relevancia y cualquier atisbo de giro narrativo se apaga con rapidez. El espectador asiste a una acumulación de anécdotas triviales, de escenas que parecen importantes pero que no conducen a nada. El guion, que partía de una base interesante —el vacío existencial, la atracción como vía de escape—, se pierde en repeticiones, frases huecas y una indefinición constante entre romance, drama y thriller.

La dirección de Besson oscila sin encontrar un tono firme. Hay momentos de evidente pulso visual, destellos de ese cineasta que dominaba el ritmo y la puesta en escena, pero están al servicio de una historia sin alma. Luke Stanton Eddy y Matilda Price no consiguen sostener la película: él permanece emocionalmente plano, ella es más un concepto que una persona. La supuesta pasión que debería incendiar la pantalla nunca pasa de una pose.

Desde el punto de vista técnico, June & John es irreprochable. La fotografía es elegante, la música acompaña con eficacia y la estética está cuidadosamente diseñada. Sin embargo, tanta pulcritud termina jugando en contra: todo parece calculado, frío, sin riesgo ni verdad emocional. Es un cine bonito, pero vacío.

La sensación final es extraña y desalentadora, como si estuviéramos ante una obra tardía, cansada, firmada por alguien que ha perdido la urgencia de contar algo necesario. Y lo inquietante es que Luc Besson no es un cineasta anciano, pero June & John transmite esa fatiga creativa. Más que una película fallida, es una decepción profunda, la constatación de que el impulso que definió sus mejores trabajos parece haberse evaporado. En este punto, uno no puede evitar pensar que quizá ha llegado el momento de detenerse… o, al menos, de volver a empezar con algo verdaderamente sólido y vivo.




Comentarios

  1. Pelicula simpática que además resulta entretenida y en ningún momento cae en el recurso de la lagrima fácil. Lo mejor de la pelicula es Matilda Price que da al conjunto del film una gran dosis de vitalidad, es el alma de la pelicula.

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