EL WESTERN PROPIO QUE JOHN FORD ELIGIO COMO SU FAVORITO.

 EL WESTERN PROPIO QUE JOHN FORD ELIGIO COMO SU FAVORITO.

John Wayne construyó a lo largo de décadas un mito inseparable del wéstern, hasta el punto de que su sola silueta a contraluz parecía resumir todo un imaginario del Viejo Oeste. Con más de un centenar de papeles protagonistas, su filmografía es tan vasta que cualquier intento de señalar una obra definitiva parecería arbitrario. Sin embargo, cuando a él mismo le hicieron esa pregunta, no dudó. En una entrevista televisiva señaló La legión invencible (1949), dirigida por John Ford, como su película favorita. No ofreció grandes explicaciones ni discursos grandilocuentes: “Creo que hice un buen trabajo allí”. Esa frase sencilla dice mucho más de lo que aparenta.

En La legión invencible, Wayne interpreta al capitán Nathan Brittles, un oficial veterano del Séptimo de Caballería que se encuentra a las puertas de la jubilación. Tras toda una vida de servicio, Brittles anhela una retirada discreta, casi invisible, pero el ejército le encomienda una última misión: evitar un enfrentamiento con las tribus de la zona y escoltar a dos mujeres a un lugar seguro. Ese encargo final convierte el viaje físico por el Oeste en un recorrido íntimo por la memoria y la conciencia de un hombre que sabe que está cerrando el capítulo más importante de su vida.

Paradójicamente, John Ford no estaba convencido de que Wayne fuera el actor adecuado para el papel. Lo consideraba demasiado joven para dar vida a un militar curtido, con décadas de servicio a la espalda. Pero un año antes, Río Rojo había demostrado que Wayne estaba entrando en una etapa distinta como intérprete, más matizada y compleja. Esa evolución terminó por convencer al director y dio como resultado una de las actuaciones más sobrias y emotivas de toda su carrera. El propio Wayne llegó a reconocer que esperaba una nominación al Oscar, consciente de que había alcanzado una profundidad poco habitual en sus personajes anteriores.

Lejos del héroe invulnerable, Brittles es un hombre cansado, atento al paso del tiempo y a la llegada de una nueva generación que pronto ocupará su lugar. Wayne construye al personaje desde la contención: miradas cargadas de experiencia, silencios que pesan más que los diálogos y una serenidad resignada ante lo inevitable. Esa humanidad, tan poco subrayada, es lo que convierte la película en una de las cimas del wéstern clásico.

Y quizá por eso resulta tan pertinente volver a ella hoy, en un momento en el que el wéstern ha recuperado una vitalidad inesperada. En los últimos años, el género ha resurgido con fuerza a través de series como Yellowstone, 1883 o 1923, y de películas que revisitan el Viejo Oeste desde una óptica contemporánea. Historias de tierras disputadas, herencias morales, violencia y supervivencia que dialogan, consciente o inconscientemente, con títulos como La legión invencible. Porque el wéstern, lejos de ser un género muerto, sigue siendo un espacio privilegiado para hablar del tiempo, de la identidad y de lo que dejamos atrás cuando el camino empieza a llegar a su fin.



Comentarios

  1. Sin lugar a dudad es un gran western, pero para mi no es el mejor del tándem Ford-Wayne, superiores son Centauros..., Fort Apache, Misión de audaces o La Diligencia. Pero bueno todo es cuestión de gustos.

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