EL OJO CRITICO
REPARTO: PETER DINKLAGE, JACOB TREMBLAY, TAYLOUR PAIGE, KEVIN BACON. ELIJAH WOOD, SARAH NILES, JULIA DAVIS, JONNY COYNE, ATANAS SREBREV, LUISA GUERREIRO, DAVID YOW, LEART DOKLE, ANNETTE BADLAND
DIRECTOR: MACON BLAIR
MÚSICA: BROOKE Y WILL BLAIR
PRODUCTORA: LEGENDARY PICTURES
DURACIÓN: 102 min.
PAÍS: ESTADOS UNIDOS
Dos años de silencio, de rumores y de una copia “unrated” esperando su momento bastan para convertir cualquier estreno en una prueba de resistencia. El Vengador Tóxico (2023) ha llegado finalmente a España en septiembre de 2025 y lo hace cargando con una herencia incómoda y un público muy específico. No es una película que busque conquistar a todos: su territorio es el del exceso, la serie B orgullosa de serlo y el legado de Troma como seña de identidad irrenunciable.
Desde el primer momento queda claro que estamos ante un filme de nicho. Aquí no hay concesiones al espectador casual ni voluntad de suavizar aristas. El humor grotesco, el gore explícito y el tono deliberadamente deslenguado marcan el camino. Quien no tenga afinidad con el Toxic Avenger original o con el espíritu desvergonzado del cine de Lloyd Kaufman difícilmente entrará en su juego. Pero para quien sí lo haga, la propuesta ofrece algo más que simple nostalgia reciclada.
Macon Blair, al frente del guion y la dirección, decide no limitarse a reproducir la fórmula de 1984. La historia mantiene la base conocida —un hombre corriente arrojado a residuos tóxicos que se convierte en justiciero—, pero la reformula desde un enfoque más dramático. Winston Gooze, interpretado por Peter Dinklage, no es el caricaturesco Melvin de antaño: es un padrastro golpeado por la tragedia, responsable de un hijastro, enfermo y atrapado en un sistema que no le ofrece salida. Ese trasfondo dota al personaje de un peso emocional inédito en la saga y aporta una capa de humanidad que, sin traicionar el espíritu gamberro, amplía su alcance.
El mundo que rodea a este nuevo Toxie también se reinventa. St. Roma’s Village sustituye a Tromaville como escenario principal, un cambio que no oculta el guiño ni la filiación con Troma. Algunas escenas emblemáticas regresan reinterpretadas, como el asalto a la hamburguesería, mientras el diseño del vengador mutado apuesta por lo grotesco y lo viscoso. El maquillaje funciona en términos generales, aunque el cuerpo de Luisa Guerreiro no siempre encaja del todo con la presencia vocal y emocional de Dinklage, un desajuste que a veces se hace evidente. Aun así, el film se permite sorpresas finales en forma de nuevas mutaciones que revitalizan el tramo conclusivo.
No todo fluye con la misma energía. El arranque se demora en presentar personajes y conflictos, el CGI resulta irregular y el ritmo se resiente en ciertos pasajes. Pero cuando Toxie entra en escena, la película encuentra su pulso: se acelera, se vuelve más salvaje y abraza sin complejos el caos que promete. No es una obra pulida ni pretende serlo. Es, más bien, una reinvención fiel al espíritu original, con mayor ambición emocional y una producción más cuidada.


Mucho gore, mucho humor de sal gorda, y poca cosa mas; si tengo que escoger y eso que no me gusto demasiado en su día me quedo con la original de la Troma.
ResponderEliminar