EL PIQUE ENTRE CLINT EASTWOOD Y MATT DAMON QUE DEJO HUELLA.
A Clint Eastwood se le sigue mirando como a uno de esos cineastas que pertenecen a otra época, un último representante de un clasicismo que hoy resulta casi anacrónico. A sus 95 años, además, continúa siendo sinónimo de eficacia: rodajes rápidos, decisiones firmes y una manera de trabajar que no admite demasiadas concesiones. Quizá por eso resulta especialmente desconcertante que, tras Jurado nº2, su trayectoria haya quedado suspendida en una especie de tierra de nadie, con la sensación de que Warner Bros. ha cerrado la puerta a futuras colaboraciones y de que ese drama judicial protagonizado por Nicholas Hoult podría haber sido su despedida silenciosa del cine.Mientras se aclara si ese punto final es definitivo o no, el respeto hacia Eastwood dentro de la industria sigue intacto, incluso entre quienes tuvieron que adaptarse a su método a base de ensayo y error. Matt Damon es uno de ellos. El actor, que este verano estrenará La Odisea a las órdenes de Christopher Nolan, trabajó con Eastwood en dos ocasiones consecutivas: primero en Invictus (2009) y después en Más allá de la vida (2010).
En Invictus, Damon dio vida a François Pienaar, el legendario capitán de la selección sudafricana de rugby, un papel que le valió una nominación al Oscar como actor de reparto. Detrás de esa interpretación hubo meses de preparación intensa, especialmente para dominar un acento que no se lo puso nada fácil. En una charla reciente en el podcast Conan O’Brien Needs a Friend, el actor recordaba cómo pasó medio año trabajando a jornada completa con un coach de dialectos. “De nueve a cinco, de lunes a viernes”, explicaba, describiendo aquel proceso como agotador pero también estimulante.
El choque llegó cuando todo ese esfuerzo se encontró con la manera de rodar de Eastwood. Damon estaba preparado para desplegar lo aprendido, consciente de que estaba frente a uno de sus grandes referentes. Pero tras la primera toma, el director dio la escena por buena. No hubo margen para probar alternativas. Cuando el actor pidió repetir, la respuesta fue directa y sin rodeos: ¿para qué perder el tiempo de todo el equipo?
Así se rodó la escena, a una sola toma, como tantas otras en la filmografía de Eastwood. Una filosofía que prioriza la intuición y la confianza por encima de la acumulación de opciones. Damon lo resume con admiración: Eastwood está dispuesto a llegar muy lejos por sus actores, siempre que no se le pida exprimir cada plano hasta el agotamiento. Pese al desencuentro inicial, el recuerdo que guarda es el de un cineasta cercano y generoso. “Fue muy amable conmigo”, concluye. “Es un tipo encantador”.

Matt Damon uno de esos actorcillos del tres al cuarto que van subidos de humos y quieren dar lecciones a una leyenda, una autentica estrella, no como él.
ResponderEliminar