EL DIABLO SE LLEVA A LOS MUERTOS (1973)

 EL CINE DE LOS AÑOS 70

EL DIABLO SE LLEVA A LOS MUERTOS (1973)



REPARTO: TELLY SAVALAS, ELKE SOMMER, SYLVA KOSCINA, ALESSIO ORANO, EDUARDO FAJARDO, ESPARTACO SANTONI, ALIDA VALLI, GABRIELE TINTI, FRANZ VON TREUBERG, KATHLEEN LEONI
DIRECTOR: MARIO BAVA
MÚSICA: CARLO SAVINA
PRODUCTORA: TECISA
DURACIÓN: 95 min.
PAÍS: ESPAÑA, ITALIA, ALEMANIA

Desde sus primeros compases, la película se impone más como una experiencia sensorial que como un relato que aspire a ser comprendido. Todo en ella respira exceso: un barroquismo desbordado, un romanticismo oscuro y una pulsión fantástica que remite tanto a los cuentos de Poe como al terror gótico de la Hammer. Lo onírico no es un adorno, sino la materia misma del film, una cualidad que impregna cada plano y convierte el conjunto en algo extraño, casi hipnótico.

No estamos ante un guion especialmente depurado, y ahí reside también una parte de su singularidad. La coherencia narrativa queda en segundo plano frente a la creación de una atmósfera poderosa, pensada para quienes disfrutan del fantástico como territorio emocional y estético. La película no invita a ser descifrada, sino asumida como una pesadilla: avanza con una lógica interna caprichosa, a veces absurda, pero siempre fiel a la lógica de los sueños, donde las imágenes mandan más que las explicaciones.

En ese contexto, Elke Sommer brilla con una interpretación muy ajustada al tono del conjunto. Su mirada transmite desconcierto, fragilidad y una inquietud constante, como si el personaje avanzara sin comprender del todo lo que le sucede, pero aceptándolo como algo inevitable. Telly Savalas, por su parte, ofrece un trabajo sólido, aunque el matiz humorístico que se le imprime al personaje introduce una nota discordante que, en lugar de enriquecer, termina por desactivar parte de la tensión.

El apartado visual es, sin duda, uno de los grandes pilares del film. La fotografía despliega una belleza fantasmagórica, con encuadres en picado muy medidos, juegos de luces y sombras y una estética que roza lo sublime para cualquier aficionado al cine fantástico. Hay imágenes que se graban en la memoria por su potencia visual, reforzando esa sensación de estar atrapados en un mundo irreal, suspendido entre lo bello y lo perturbador.

Con un guion más trabajado, la película podría haber alcanzado cotas mucho más altas. Aun así, resulta injusto el juicio severo que a menudo recibe. En un género donde la lógica rara vez es la prioridad, aquí se penaliza lo mismo que en otros casos se celebra como simbolismo. Imperfecta y con un desenlace discutible, es, pese a todo, una obra sugestiva, imaginativa y absorbente, una pesadilla hermosa que deja una impresión duradera.

Comentarios

  1. Pelicula menor de Mario Bava, que a la vez resulta extraña y por otro lado fascinante, muy bien rodada recreándose en detalles que resultan bellamente filmados y por otro lado tenemos a un Telly Savalas, que imagino que por aquel entonces estaba inmerso en la serie Kojack y algún tipo de contrato tenía que tener con la marca chupa chups, ya que se pasa casi todo el metraje con uno en la boca. Recomendable.

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