EL CINE DE LOS AÑOS 70
EL ASESINO ESTA ENTRE LOS TRECE (1973)
DIRECTOR: JAVIER AGUIRRE
MÚSICA: ALFONSO G. SANTIESTEBAN
PRODUCTORA: PRODUCCIONES INTERNACIONALES CINEMATOGRAFICAS
DURACIÓN: 95 min.
PAÍS: ESPAÑA
Dentro del cine español hay trayectorias que parecen construidas a base de contradicciones, y la de Javier Aguirre es una de las más extremas. Por un lado, un creador fascinado por el cine experimental llevado hasta límites casi conceptuales, más cercano a la provocación artística que al relato tradicional. Por otro, un artesano obligado a aceptar encargos puramente alimenticios, productos concebidos para llenar salas y poco más, pensados para durar lo justo antes de caer en el olvido.
Ese contraste define buena parte de su filmografía. Aguirre firmó una cantidad ingente de cine comercial de baja estofa: musicales promocionales para cantantes y grupos populares del momento —de Raphael a Parchís— y comedias de destape sin mayor ambición que el chiste fácil y la taquilla rápida. Un cine funcional, oportunista y, en demasiadas ocasiones, directamente prescindible. Pero incluso en ese terreno tan poco fértil surgieron excepciones: comedias muy bien afinadas como Los que tocan el piano o El astronauta, incursiones sólidas en el fantaterror como El jorobado de la morgue o El gran amor del Conde Drácula, y la inclasificable Vida/Perra, auténtica rareza y pionera como primer monólogo cinematográfico de larga duración.
Con estos antecedentes, cabía la esperanza de que la película que nos ocupa perteneciera a ese grupo minoritario de oasis creativos. No es el caso. Desde su planteamiento argumental, la propuesta se revela agotada y poco inspirada, remitiendo de forma evidente a Diez negritos de Agatha Christie, sin aportar ni la inteligencia, ni la ironía, ni el ingenio necesarios para justificar una reinterpretación. La diferencia entre reutilizar un esquema clásico y limitarse a repetirlo sin gracia es enorme, y aquí pesa más lo segundo. Para comprobar cómo se puede jugar con ese mismo material con talento basta recordar Un cadáver a los postres, que convierte la referencia en una parodia brillante y muy superior en todos los sentidos.
El reparto ofrece sensaciones desiguales. Patty Sheppard aporta presencia y elegancia, cumpliendo con solvencia. En el extremo opuesto, Eusebio Poncela parece transitar la película con un hastío casi palpable. Entre medias, intérpretes como Carmen Maura, José María Prada, Eduardo Calvo o Jack Taylor hacen lo posible por sostener personajes endebles con un mínimo de profesionalidad. Simón Andreu, en cambio, parece disfrutar en exceso de su papel de gigoló fanfarrón, mientras que la breve aparición de Paul Naschy queda como simple curiosidad para completistas.
El resultado final es claro: una película fallida, sin pulso ni personalidad, que no logra ni aprovechar su referente literario ni justificar su existencia dentro de la filmografía de su director. Una de esas obras que confirman que, incluso en carreras tan singulares como la de Javier Aguirre, no todo experimento ni todo encargo merece ser recordado.


Fallido intento de hacer una pelicula que rinde homenaje a las novelas de Agatha Christie, pero le falta algo de suspense, limitándose a ser un cruce entre el cine de terror y el giallo italiano. Lo que no me explico es que hacía ahí Paul Naschy, en un papel que la verdad deja mucho que desear.
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