SHADOW FORCE (2025)

 EL OJO CRITICO

SHADOW FORCE (2025)
REPARTO: KERRY WASHINGTON, OMAR SY, DA’VINE JOY RANDOLPH, ED QUINN, MARK STRONG, MARVIN JONES III, METHOD MAN, NATALIA REYES, SALA BAKER, YOSON AN, MARSHALL COOK, JENEL STEVENS, BARBARA SABA, JAHLEEL KAMARA
DIRECTOR: JOE CARNAHAN
MÚSICA: CRAIG DELEON
PRODUCTORA: LIONSGATE
DURACIÓN: 104 min.
PAÍS: ESTADOS UNIDOS
Debo confesar que siempre he mantenido cierta estima por Joe Carnahan. No es, desde luego, un autor consagrado, pero sí un director capaz de entregar piezas de acción vigorosas, a menudo entretenidas y con personajes dotados de un carisma muy particular. Boss Level me pareció un juego simpático y desprejuiciado, mientras que Ases calientes, vista hace ya dos décadas, conserva aún hoy un brío envidiable. Su filmografía, con altibajos, siempre había circulado dentro de esa zona templada donde la acción despreocupada convive con un toque de personalidad. Hasta ahora.


Porque Shadow Force supone, con absoluta claridad, un tropiezo estrepitoso. Sorprende incluso que haya encontrado un estreno en salas: posee todas las señas de identidad de ese tipo de título que aparece y desaparece en cualquier plataforma, perdido entre estrenos compulsivos y olvidos instantáneos. La película simplemente no funciona en ninguno de sus frentes.

La premisa, sobre el papel, podría haber propiciado algo más sólido. Una pareja de espías legendarios, Isaac y Kyrah, lleva una vida doméstica discreta mientras intenta criar a su hijo al margen del pasado. Un encadenado de infortunios rompe ese anonimato y la antigua agencia activa la cacería para cerrar asuntos pendientes. El resultado pretende ser una mezcla entre Sr. y Sra. Smith y un Kill Bill de bajo presupuesto, pero la fórmula se deshace desde el primer minuto: ni la acción es acción —no hay una escena mínimamente sostenida hasta bien entrada la película—, ni la comedia encuentra ritmo alguno. Los únicos momentos que arrancan una carcajada lo hacen por puro accidente.

La narrativa, plagada de clichés, se hunde sin remedio en su propia inercia, y el carisma inexistente de los protagonistas convierte la historia en un trayecto donde nada importa y donde uno solo desea que la proyección llegue a su fin para regresar a casa en paz. Nada ayuda a contrarrestar esa sensación de agotamiento.

Pero los problemas no terminan ahí. El product placement, tan brusco como inopinado, irrumpe sin pudor en varias secuencias, recordando aquellos tiempos en los que un personaje de serie enseñaba la compra frente a la cámara con descaro publicitario. Shadow Force opta por la misma sutileza: Spotify y Lionel Richie suenan con tal insistencia que provocan más sonrojo que ambientación.

Y, para rematar, la figura del niño —escrita para resultar entrañable— obtiene el efecto opuesto. Su presencia no aporta frescura ni complicidad; solo aumenta la exasperación general de unos personajes ya de por sí difíciles de tolerar.

En definitiva, Shadow Force queda como un desvío desafortunado en la trayectoria de Carnahan. Una obra que ni divierte, ni emociona, ni logra cumplir con las expectativas más básicas del género. Y, para quien tenga dudas: tres meses de Spotify Premium por tres euros, según parece. La película se asegura de que no lo olvides.



Comentarios

  1. Una pelicula que es puro entretenimiento, acción a tope y en donde Kerry Washington por momentos se le ve bastante forzada, sin embargo Omar Sy esta muy bien en su papel. Por cierto que hartazgo de Lionel Ritchie. 😂

    ResponderEliminar

Publicar un comentario