FALLECE EL ACTOR Y DIRECTOR NORTEAMERICANO ROB REINER A LOS 78 AÑOS.
Rob Reiner (Nueva York, 6 de marzo de 1947-Los Ángeles, 14 de diciembre de 2025)Rob Reiner pertenece a esa estirpe poco ruidosa pero decisiva del cine estadounidense: la de los autores que han sabido contar historias populares sin renunciar a una mirada personal. Nacido en Nueva York en 1947, hijo del influyente cómico y cineasta Carl Reiner, creció rodeado de guiones, escenarios y conversaciones donde el humor y la observación social eran herramientas cotidianas. Aquella herencia no fue una sombra, sino un punto de partida desde el que construir una identidad propia, paciente y sólida.
Su rostro se hizo familiar antes que su nombre como director. En la década de los setenta alcanzó una enorme popularidad interpretando a Michael “Meathead” Stivic en la serie All in the Family, un personaje clave en la televisión norteamericana por su carga ideológica y su fricción generacional. Reiner supo dotarlo de una mezcla de ingenuidad, vehemencia y humanidad que lo convirtió en un símbolo de su tiempo. Sin embargo, mientras el público lo identificaba con la comedia televisiva, él ya miraba con atención al otro lado de la cámara.
Su salto a la dirección cinematográfica en los años ochenta fue tan natural como sorprendente. This Is Spinal Tap reveló a un cineasta con un instinto extraordinario para el ritmo, la sátira y el retrato de personajes, inaugurando una forma de comedia que terminaría influyendo en generaciones posteriores. A partir de ahí, Reiner desplegó una filmografía singularmente diversa: cuentos de iniciación como Stand by Me, fábulas románticas tan precisas como When Harry Met Sally…, aventuras clásicas como The Princess Bride o dramas judiciales de gran impacto como A Few Good Men. Cada título parecía responder a un género distinto, pero todos compartían una misma virtud: la claridad narrativa y la confianza absoluta en la historia.
Como director, Reiner nunca ha buscado el virtuosismo formal ni la firma ostentosa. Su estilo se apoya en la puesta en escena invisible, en la construcción de personajes reconocibles y en diálogos que fluyen con naturalidad. Esa aparente sencillez es, en realidad, el resultado de un profundo respeto por el espectador y por el oficio. En su cine, la emoción no se impone: se gana.
Paralelamente, su faceta como productor y su implicación cívica han completado el retrato de un creador comprometido, atento a su tiempo y a su país. Lejos de encasillarse, Rob Reiner ha transitado entre el humor y el drama, entre la nostalgia y la crítica, manteniendo siempre una coherencia ética y narrativa.
Hoy, su nombre quizá no sea el primero que se menciona al hablar de autores contemporáneos, pero su huella es profunda y duradera. Reiner ha sido, ante todo, un contador de historias que entiende el cine como un acto de comunicación directa y honesta. Un director que ha demostrado que, a veces, el verdadero estilo consiste en saber desaparecer para que la película respire por sí sola.



Era más director que actor, inolvidables resultan peliculas suyas como Harry encontró a Sally, pero para mi apunto a tres peliculas suyas que hoy día son imprescindibles, La princesa prometida, Algunos hombres buenos y sobretodo Misery. D.E.P. 🙏🙏🙏
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