EL 👀CRITICO
EDEN (2024)
REPARTO: JUDE LAW, ANA DE ARMAS, VANESSA KIRBY, SYDNEY SWEENEY, DANIEL BRUHL. TOBY WALLACE, RICHARD ROXBURGH, FELIX KAMMERER, PAUL GLEESON, TIM ROSS, NICHOLAS DENTON, THIAGO MORAES, IGNACIO GASPARINI
DIRECTOR: RON HOWARD
MÚSICA: HANS ZIMMER
PRODUCTORA: IMAGINE ENTERTAINMENT
DURACIÓN: 129 min.
PAÍS: ESTADOS UNIDOS
Lo más desconcertante de Eden no es su tibia acogida por parte del público, sino el hecho de que una película con Jude Law, Vanessa Kirby, Ana de Armas y Sydney Sweeney haya pasado prácticamente inadvertida. Ron Howard, que antaño supo dotar de alma y ritmo a historias muy dispares (Willow, Cocoon), entrega aquí una obra contenida y teatral que parte de una premisa apasionante para terminar hundiéndose en su propio letargo.
Inspirada en hechos reales ocurridos en las islas Galápagos en la década de 1930, la película arranca con fuerza: una pareja de científicos bohemios (Law y Kirby) busca el aislamiento absoluto, hasta que su paraíso se ve invadido por otros visitantes —una familia alemana tradicional (Brühl y Sweeney) y una baronesa con dos amantes (Ana de Armas)—. Lo que promete ser un estudio sobre la fragilidad de la convivencia humana lejos de las convenciones sociales pronto deriva en una sucesión de celos, delirios y deseos reprimidos que Howard filma con cierta torpeza visual y un ritmo vacilante.
Sin embargo, el apartado interpretativo logra sostener el conjunto. Jude Law brilla con una entrega sorprendente, encontrando el punto exacto entre la excentricidad y la vulnerabilidad. Su trabajo —intenso, casi febril— dota de vida a un personaje que en el papel carecía de dirección. Vanessa Kirby, por su parte, impone su presencia con una frialdad medida que complementa perfectamente la energía de Law: juntos componen la relación más viva y compleja de la película.
Muy distinto es el caso de Daniel Brühl y Sydney Sweeney, una pareja dramáticamente estéril. Brühl parece haber perdido toda la naturalidad de sus primeros años, mientras que Sweeney confirma aquí su dificultad para trascender el cliché de belleza vacía. Cada una de sus escenas parece arrastrar el peso de la inercia.
Y, en medio de este panorama desigual, emerge Ana de Armas con una interpretación magnética. Su “baronesa” —femme fatale consciente de su poder— introduce en la trama una energía sensual y misteriosa que dinamiza la historia cada vez que aparece en pantalla. De Armas se apropia del personaje con seguridad, pese a las limitaciones del guion y a su todavía rígido inglés.
Eden es, en definitiva, una obra irregular: sugestiva en concepto, decepcionante en desarrollo. Howard parece más preocupado por mantener la compostura que por adentrarse en la locura moral que propone su premisa. Aun así, la película conserva chispazos de interés gracias a tres intérpretes que saben convertir la monotonía en algo, al menos, digno de ser mirado.


La peli está basada en hechos reales y la podríamos catalogar como un film de supervivencia, donde en la isla donde habitan tres grupos de personas solo puede quedar uno de esos grupos uno va por el mundo de buena fé y los otros dos quieren quedarse en la isla como únicos habitantes por diferentes motivos. La película es regular y se sostiene por Ana de Armas, que es la que consigue acaparar toda la función. Aunque el film tiene sus momentos como el ataque de perros salvajes a una embarazada Sydney Sweeney.
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