EL CINE DE LOS AÑOS 70.
SALVAD AL TIGRE (1973)
REPARTO: JACK LEMMON, JACK GILFORD, LAURIE HEINEMAN, NORMAN BURTON, THAYER DAVID, PATRICIA SMITH, NED GLASS, WILLIAM HANSEN, HARVEY JASON, LARA PARKER, COSMO SARDO, JANINA, ELOISE HARDT, LIV LINDELAND
DIRECTOR: JOHN G. AVILDSEN
MÚSICA: MARVIN HAMLISCH
PRODUCTORA: PARAMOUNT PICTURES
DURACIÓN: 96 min.
PAÍS: ESTADOS UNIDOS
Hay películas que sobreviven por la fuerza de una interpretación. Obras cuyo recuerdo queda ligado casi exclusivamente al actor que las habita. Ese es, en gran medida, el caso de Salvad al tigre, un drama urbano que encuentra su verdadero motor en la actuación descomunal de Jack Lemmon.
La historia se concentra en apenas día y medio en la vida de Harry Stoner, un empresario californiano propietario de una empresa de confección que se tambalea al borde de la quiebra. Cuando la película comienza, lo vemos despertar junto a su esposa; cuando termina, apenas ha pasado el mediodía del día siguiente. En ese breve intervalo se despliega el retrato de un hombre atrapado por las contradicciones de su propio éxito. Para mantener a flote el negocio debe recurrir a todo tipo de concesiones morales: agasajar a sus clientes con prostitutas, engañar al fisco, mentir a su mujer y, en un momento desesperado, considerar la posibilidad de contratar a un pirómano para incendiar su propia fábrica y cobrar el seguro.
El film se convierte así en la crónica amarga de una crisis personal que es también colectiva. Harry Stoner es un hombre que vive por encima de sus posibilidades, alguien a quien el mundo contemporáneo parece haber dejado atrás. Su desconcierto se inscribe en el clima moral de una América convulsa: los últimos coletazos de la Guerra de Vietnam, el auge del movimiento hippie, la caída de Richard Nixon tras el escándalo del Watergate y una crisis económica que empieza a resquebrajar la confianza en el llamado sueño americano.
En ese contexto, la película plantea una mirada desencantada hacia la clase empresarial del país. El personaje de Lemmon encarna una identidad que se desmorona: alguien que añora un pasado donde todo parecía más claro, donde los valores parecían firmes, los presidentes inspiraban confianza y las guerras se justificaban con facilidad. Frente a ese recuerdo idealizado, el presente aparece como un territorio de ambigüedad moral y decadencia.
Sin embargo, la puesta en escena de John G. Avildsen —director que más tarde alcanzaría fama popular con Rocky o Karate Kid— resulta funcional pero poco inspirada. Su dirección avanza con corrección, sin grandes hallazgos visuales ni una personalidad marcada. La película cumple en ritmo y construcción, pero rara vez alcanza una intensidad que la haga verdaderamente memorable.
Quien sí lo logra es Lemmon. Su interpretación es una lección de humanidad. El actor despliega un dominio gestual extraordinario, capaz de transmitir ansiedad, culpa, ironía y fragilidad con una naturalidad casi insultante. Hay en su presencia una cercanía inmediata: parece hablar desde el interior mismo de la clase media estadounidense, encarnando sus miedos y sus contradicciones. Su actuación traspasa la pantalla con una facilidad pasmosa, convirtiéndose en el verdadero corazón del relato.
No es casual que ese trabajo le valiera el Oscar al mejor actor. Más que la película, lo que permanece en la memoria es su interpretación: el retrato de un hombre atrapado entre el pasado que añora y el presente que no sabe cómo afrontar.
En definitiva, Salvad al tigre funciona como un fresco correcto de su tiempo, un drama con buen pulso narrativo pero escasa huella autoral. Una película que se ve con interés, aunque rara vez cala profundamente. Lo que sí permanece, lo que verdaderamente justifica revisitarla, es el rostro cansado y profundamente humano de Jack Lemmon. Sin él, probablemente hoy apenas hablaríamos de ella. 🎬


La pelicula esta bien, pero hay momentos en los que Jack Lemmon sobreactúa y la verdad te saca de los nervios. Por momentos el film me recuerda a otra pelicula del mismo año, Primavera en otoño.
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