TOGETHER (2025)

 EL OJO CRITICO



TOGETHER (2025)
REPARTO: ALISON BRIE, DAVE FRANCO, DAMON HERRIMAN, SUNNY S. WALIA, JACK KENNY, MIA MORRISSEY, SARAH LANG, MJ DORNING, KARL RICHMOND, TOM CONSIDINE, MELANIE BEDDIE, CHARLIE LEES, ROB BROWN
DIRECTOR: MICHAEL SHANKS
MÚSICA: CORNEL WILCZEK
PRODUCTORA: 30WEST
DURACIÓN: 102 min.
PAÍS: ESTADOS UNIDOS, AUSTRALIA
Hay primeros largometrajes que funcionan como una carta de presentación y otros que, directamente, se sienten como una declaración de intenciones. El salto de Michael Shanks a la dirección pertenece claramente a este segundo grupo. Su debut no busca pasar desapercibido ni limitarse a tantear el terreno: propone una mirada definida, incómoda y sorprendentemente madura sobre la intimidad de la pareja, filtrada a través del lenguaje físico y perturbador del body horror.

Together (2025) parte de una materia reconocible —las tensiones, dependencias y grietas emocionales que atraviesan cualquier relación sentimental—, pero decide traducirlas en imágenes extremas, corporales, casi viscosas. El elemento sobrenatural no actúa como simple adorno genérico, sino como el núcleo simbólico del relato: la deformación del cuerpo se convierte en espejo de una fusión afectiva que amenaza con borrar los límites individuales. Shanks entiende muy bien que el horror más efectivo no es el que sobresalta, sino el que revela.

La película avanza con un tempo cuidadosamente medido, sin altibajos bruscos ni escenas de transición vacías. Cada secuencia aporta algo, ya sea en el plano emocional o en la progresión narrativa, y esa sensación de control constante refuerza la solidez de un guion que parece saber exactamente a dónde quiere llegar. No hay alardes innecesarios ni giros forzados: la historia se construye con una coherencia interna poco habitual en una ópera prima.

Uno de los grandes logros del filme es su capacidad para alternar belleza y crudeza sin que ninguna de las dos anule a la otra. Lo lírico convive con lo grotesco de manera orgánica, y la metáfora nunca se diluye en lo puramente morboso. El horror corporal está ahí para decir algo, no solo para incomodar, y esa claridad conceptual eleva el conjunto por encima de muchas propuestas similares.

En el apartado formal, Together sorprende por una puesta en escena precisa y limpia, apoyada en un uso del espacio muy consciente y una fotografía que apuesta por la contención antes que por el efectismo. El diseño sonoro acompaña con discreción, mientras que los efectos prácticos —impactantes, físicos, profundamente incómodos— se convierten en una herramienta narrativa esencial. Cada deformación y cada contacto imposible tienen peso dramático, no solo impacto visual.

El otro pilar fundamental del film es su pareja protagonista. Alison Brie, imponente y magnética, sostiene buena parte del relato con una interpretación cargada de matices, frente a un Dave Franco que responde con solvencia y entrega. La química entre ambos resulta crucial: su relación se siente vivida, compleja, llena de silencios y miradas que dicen tanto como las palabras. Es en ese pulso emocional donde la película encuentra su verdadera fuerza.

Sin ser una obra exenta de imperfecciones, Together (2025) se impone como una experiencia que incomoda y permanece. Bajo su superficie grotesca late una reflexión amarga sobre el riesgo de desaparecer dentro del otro, sobre el amor entendido como fusión absoluta. Michael Shanks inaugura su filmografía con una película que duele, inquieta y, sobre todo, revela a un cineasta con una voz propia ya reconocible. Un comienzo que no promete: confirma.


Comentarios

  1. Pelicula de terror perteneciente al movimiento que inauguro David Cronenberg por allí a finales de los setenta, llamado la nueva carne. Un film que en teoría tendría que ser carne de cañón en festivales de cine especializados, pero como calidad cinematografica es mas bien nula, un film soso, con algún momento muy divertido como el que sucede en los baños de un instituto.

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