EL OJO CRITICO
SONG SUNG BLUE (CANCIÓN PARA DOS) (2025)
REPARTO: HUGH JACKMAN, KATE HUDSON, ELLA ANDERSON, MICHAEL IMPERIOLI, FISHER STEVENS, KING PRINCESS, JAMES BELUSHI, MUSTAFA SHAKIR, JAYSON WARNER SMITH, BOB ROSEMAN, EVA KAMINSKY, JACKIE COX, BETH MALONE
DIRECTOR: CRAIG BREWER
MÚSICA: SCOTT BOMAR
PRODUCTORA: UNIVERSAL PICTURES, FOCUS FEATURES
DURACIÓN: 132 min.
PAÍS: ESTADOS UNIDOS
Hay películas que no hablan tanto del triunfo como de la resistencia. La nueva propuesta de Craig Brewer pertenece a esa estirpe: un relato sobre artistas que no conquistaron los grandes titulares, pero que hicieron de la música un refugio compartido. Mike y Claire Sardina, matrimonio de carne y hueso, sobreviven a sus propias tormentas personales para construir, juntos, un pequeño territorio de belleza. Su dúo, Lightning y Thunder, no busca reinventar el mundo, sino honrarlo, revisitando las canciones eternas de Neil Diamond con una devoción que se siente íntima, casi confesional.
La película no idealiza el camino. El libreto, firmado por Brewer junto a Greg Kohs, deja ver las grietas: las adicciones, los silencios incómodos, las derrotas que llegan sin aviso. Pero ahí, precisamente ahí, emerge la ternura. El amor como gesto cotidiano, como pacto frágil que se rehace cada día. No hay moralejas subrayadas, solo la evidencia de que dos personas pueden sostenerse mutuamente cuando la vida se vuelve inhóspita.
En ese terreno emocional, el trabajo de Hugh Jackman y Kate Hudson resulta decisivo. No interpretan héroes, sino seres vulnerables que cantan para no derrumbarse. Sus voces acarician los clásicos, pero son sus miradas cómplices las que dan sentido al viaje. Cada canción —“Sweet Caroline”, “Play Me”, “Soolaimon”, “Holly Holy”, “Song Sung Blue”— llega como un recuerdo que ilumina, un instante donde la nostalgia se mezcla con la esperanza.
Lo admirable es que el film evita el melodrama fácil. No hay caídas espectaculares ni redenciones impostadas. Solo la certeza de que la pasión artística, cuando se comparte, puede ser un hogar. Brewer filma con calidez, con respeto por la intimidad de sus personajes, y logra que la historia de Mike y Claire resuene como un canto a la dignidad cotidiana.


Un buen drama que gana en intensidad a medida que avanza la narración, y que además cuenta con una magnifica pareja protagonista que ofrecen dos grandes interpretaciones; todo ello adornado con bonitas canciones que son auténticos clásicos de la musica. Pese a todo se intuye el final dramático del film, por lo que no hay cabida para la sorpresa.
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