ROOFMAN: UN LADRON EN EL TEJADO (2025)

 EL OJO CRITICO




ROOFMAN: UN LADRON EN EL TEJADO (2025)
REPARTO: CHANNING TATUM, KIRSTEN DUST, LAKEITH STANFIELD, JUNO TEMPLE, PETER DINKLAGE, KENNEDY MOYER, LILLY COLLIAS, BEN MENDELSOHN, UZO ADUBA, MOLLY PRICE, EMORY COHEN, MELONIE DIAZ, TONY REVOLORY
DIRECTOR: DEREK CIANFRANCE
MÚSICA: CHRISTOPHER BEAR
PRODUCTORA: PARAMOUNT PICTURES
DURACIÓN: 126 min.
PAÍS: ESTADOS UNIDOS
Resulta curioso que Derek Cianfrance, cineasta asociado al desgarro sentimental y a las grietas íntimas de la pareja, encuentre ahora su nuevo territorio en una comedia basada en un caso real. Roofman: Un ladrón en el tejado parte de una premisa casi absurda —un atracador que accede a sus objetivos desde lo alto de los edificios—, pero bajo esa anécdota excéntrica late algo muy reconocible en la filmografía del director: personajes heridos que buscan, torpemente, una segunda oportunidad.

La elección de Channing Tatum podía despertar dudas. No tanto por falta de carisma como por la sombra de sus papeles más físicos o desenfadados. Sin embargo, aquí compone un protagonista inesperadamente vulnerable. Su primera aparición juega con la torpeza y cierta caricatura, pero pronto emerge una figura más compleja: un hombre desesperado, contradictorio, capaz de generar empatía sin pedirla explícitamente. Tatum sostiene los cambios de registro con naturalidad y logra que el espectador acompañe sus decisiones, incluso cuando resultan cuestionables.

Cianfrance rehúye el espectáculo. La puesta en escena es precisa, contenida, apoyada en primeros planos y detalles que observan más que juzgan. Los movimientos de cámara son suaves, con zooms constantes que siguen el rastro del protagonista en sus maniobras casi artesanales. Hay destellos técnicos más ambiciosos —un plano secuencia aquí, una fuga resuelta con perspectiva inusual allá—, pero el conjunto se inclina hacia un minimalismo que recuerda más al rigor de Bresson o al intimismo de Alexander Payne que a la comedia criminal de ritmo acelerado.

El tono, sin embargo, es su terreno más inestable. La película oscila entre el humor ligero, el romance y el drama con cierta indecisión. No siempre el equilibrio es perfecto y, en algunos pasajes, la mezcla genera una sensación de irregularidad. El reparto secundario también acusa esa desigualdad: mientras los intérpretes infantiles aportan frescura y Kirsten Dunst ofrece una réplica llena de matices, otros nombres —como Peter Dinklage o Tony Revolori— quedan atrapados en personajes demasiado esquemáticos.

La música de Christopher Bear añade cohesión emocional, especialmente en la segunda mitad, donde la ambientación navideña y la percusión suave refuerzan la melancolía latente. Es ahí cuando la película encuentra su centro: deja de coquetear con el tono ligero y abraza sin reservas el retrato de dos seres aislados que buscan conexión.

Roofman no es una comedia desternillante ni el título más redondo de Cianfrance. Pero en su tramo final, cuando el artificio del atraco cede espacio a la fragilidad humana, aflora la esencia del director. Y lo que parecía una rareza dentro de su filmografía termina revelándose como una variación coherente: otro relato sobre la soledad, solo que esta vez contado desde los tejados.

Comentarios

  1. Una comedia muy entretenida y sobretodo divertida, especialmente el momento en que Peter Dinklage descubre al inquilino de su gran superficie. No es la típica comedia donde todo sale como los protagonistas desearían que salieran, sino mas bien es una comedia agridulce y en donde Channing Tatum por primera vez me ha sorprendido para bien como actor.

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