PARAMOUNT GOLPEA DURAMENTE A NETFLIX.

PARAMOUNT GOLPEA DURAMENTE A NETFLIX.
La pugna por el futuro del audiovisual global ha cruzado oficialmente el Atlántico. David Ellison, presidente y consejero delegado de Paramount, ahora bajo el paraguas de Skydance, ha decidido llevar el debate al Reino Unido con una carta abierta que apunta directamente al corazón de la industria creativa británica. El movimiento no es casual: llega en pleno terremoto corporativo tras el acuerdo histórico por el que Warner Bros. Discovery ha pactado la venta de sus estudios y su negocio de streaming a Netflix, una operación que amenaza con redefinir el equilibrio de poder en el sector.

En ese contexto, Ellison plantea un escenario alternativo. Si Paramount lograse hacerse con Warner Bros. Discovery, asegura, asumiría una serie de compromisos orientados a preservar la diversidad creativa y evitar una concentración excesiva del poder en una sola plataforma. La misiva va dirigida explícitamente a “la comunidad creativa británica, los amantes del cine y la televisión, la industria en su conjunto y todos aquellos que se preocupan profundamente por el futuro del cine y las artes”, dejando claro que el mensaje va más allá de una simple operación financiera.

Ellison apela a su doble condición de productor y espectador para subrayar el valor cultural del audiovisual. En su carta defiende que el cine y la televisión siguen siendo herramientas de conexión social, capaces de atravesar generaciones, identidades y contextos políticos. Para el ejecutivo, no se trata solo de negocio, sino de proteger un ecosistema creativo que permita la coexistencia de múltiples voces y modelos.

La advertencia es clara: menos competencia implica menos opciones. En su argumentación, Ellison sostiene que la integración entre Paramount y Warner Bros. Discovery serviría para reforzar el mercado frente al peso dominante de Netflix, a la que señala sin ambigüedades como la plataforma hegemónica del momento. Frente a la lógica de acumulación, defiende un modelo que fomente tanto la producción de contenidos como su exhibición en salas, evitando la creación de una entidad única con poder desmedido.

Según Ellison, esta posible fusión representaría “un claro contraste con el camino de Netflix”, no como una réplica mimética, sino como la construcción de un rival más sólido y eficaz, capaz de sostener una competencia real en el largo plazo. En su visión, el futuro del cine y la televisión no pasa por un único gigante, sino por un mercado plural donde creatividad, industria y público salgan beneficiados.

La carta, más que un gesto simbólico, funciona como una declaración de intenciones en una batalla que ya no se libra solo en despachos y balances, sino también en el terreno cultural y político del audiovisual contemporáneo.



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