NICK JONAS REGRESA A LA GRAN PANTALLA CON EL THRILLER "BODYMAN".

 NICK JONAS REGRESA A LA GRAN PANTALLA CON EL THRILLER "BODYMAN".

Nick Jonas sigue ampliando territorio. Si en los últimos años ha alternado su carrera musical con incursiones cada vez más visibles en el cine comercial, ahora se prepara para dar un paso hacia un registro más físico y sombrío con Bodyman, un thriller de acción que lo situará en el centro de una batalla tan familiar como letal.

Dirigida por Gary Fleder (Homefront) y escrita por Byron Balasco —con quien Jonas ya colaboró en la serie Kingdom—, la película comenzará su rodaje en junio de 2026, mientras sus derechos se negocian actualmente en el Mercado Europeo de Cine. El proyecto, por su planteamiento, parece diseñado para combinar tensión claustrofóbica y violencia estratégica.

La historia arranca en plena Navidad, escenario tradicionalmente asociado a la unión familiar… y aquí convertido en campo de guerra. Un excéntrico magnate decide ceder el control de su empresa militar privada no a sus hijos, sino a su guardaespaldas de confianza, personaje que interpretará Jonas. La decisión desata una lucha por el poder en una remota propiedad familiar donde las lealtades se quiebran y la supervivencia se convierte en el único objetivo. La pregunta no es quién heredará el imperio, sino quién logrará salir con vida.

Para Jonas, el papel supone una oportunidad de consolidarse más allá de su imagen pública como estrella del pop. Con cinco álbumes de estudio en solitario —el más reciente, Sunday Best, lanzado en febrero de 2026—, su presencia musical sigue siendo global. Sin embargo, desde su aparición en la franquicia Jumanji, ha demostrado interés en construir una carrera actoral sostenida, combinando cine de entretenimiento con proyectos de mayor intensidad dramática.

En el horizonte inmediato figuran la comedia musical Power Ballad, prevista para junio de 2026, y la cuarta entrega de Jumanji, que llegará a finales de ese mismo año. Bodyman, en cambio, parece situarse en otro tono: más seco, más violento, más centrado en la tensión psicológica que en la aventura lúdica.

Si el proyecto logra equilibrar espectáculo y conflicto moral, podría marcar un punto de inflexión en la trayectoria cinematográfica de Jonas. Porque a veces el salto definitivo no está en cambiar de escenario, sino en asumir un rol donde el carisma ya no basta y lo que está en juego es, literalmente, la vida.



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