LO MEJOR DEL CINE DE HACE UN SIGLO.
El demonio y la carne, de Clarence Brown
Esta película marca un punto de inflexión en la carrera de Greta Garbo y en la manera de representar el deseo en el cine clásico. Clarence Brown dirige un melodrama de pasiones extremas, donde la atracción entre los personajes se expresa a través de miradas, sombras y silencios cargados de tensión. Garbo emerge como una figura magnética y peligrosa, muy alejada de la imagen más contenida de sus primeros trabajos. La fotografía de William Daniels, que a partir de aquí se convertiría en su iluminador habitual, contribuye decisivamente a esa aura mítica. La química real entre Garbo y John Gilbert, pareja también fuera de la pantalla, intensifica la carga emocional del relato. El demonio y la carne anticipa una sensualidad moderna y ambigua que desafió los códigos morales del cine estadounidense de la época.

Buen director, y nada menos que la Divina, hay que verla si o si, cuando se tenga ocasión.
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