EL OJO CRITICO
LA VENGANZA DE POPEYE (2025)
REPARTO: STEVEN MURPHY, EMILY MOGILNER, CONNOR POWLES, DANIELLE RONALD, DANIELLE SCOTT, KELLY RIAN SANSON, AMANDA JANE YORK, OLIVER MASON, KAROLINA UGRENYUK, BRUNO CRYAN, KATHI DeCOUTO
DIRECTOR: WILLIAM STEAD
MÚSICA: JAMES COX
PRODUCTORA: ITN STUDIOS
DURACION: 80 min.
PAÍS: ESTADOS UNIDOS
Hay personajes que pertenecen al territorio luminoso de la infancia y que, sin embargo, el cine contemporáneo se empeña en arrastrar hacia la penumbra. Eso es precisamente lo que propone La venganza de Popeye (2025), dirigida por William Stead: una relectura sombría y violenta del icónico marinero creado por Elzie Crisler Segar. El resultado es una película que apuesta por la provocación desde su propio concepto.
Stead abraza sin complejos la estética del terror de bajo presupuesto, con una puesta en escena áspera, casi industrial, que convierte los espacios portuarios en escenarios de pesadilla. La fotografía, dominada por tonos verdosos y sombras densas, intenta dialogar con el imaginario del personaje —las espinacas, el mar, la rudeza física—, pero lo hace desde una óptica degradada, más cercana al slasher que a la aventura pulp.
El guion reinterpreta a Popeye como una figura marcada por el resentimiento, transformando su fuerza descomunal en instrumento de castigo. Donde antes había humor físico y romanticismo ingenuo, ahora hay violencia explícita y una narrativa que se complace en subvertir recuerdos culturales compartidos. Esa operación puede resultar estimulante en teoría, pero en la práctica se siente más como un gesto oportunista que como una verdadera revisión autoral.
No obstante, hay destellos de personalidad en la propuesta. Stead demuestra cierta habilidad para construir atmósferas incómodas y para sostener una tensión básica que mantiene el interés durante buena parte del metraje. El problema es que la película confunde oscuridad con profundidad: convertir a un icono popular en una figura sanguinaria no basta para dotarlo de complejidad dramática.
La venganza de Popeye funciona, en última instancia, como síntoma de una tendencia: la explotación de personajes clásicos en clave de terror adulto. Puede atraer a espectadores curiosos por la irreverencia del planteamiento, pero difícilmente convencerá a quienes busquen algo más que un ejercicio de choque. Bajo su superficie agresiva late una idea que nunca termina de desarrollarse, dejando la sensación de que la verdadera fuerza del personaje quedó anclada en otro tiempo y en otro tono.


De todos esos icónicos personajes de la infancia que en la actualidad les están lavando la cara en el cine de terror, ofreciendo sus lados mas oscuros, esta es la peor reinvención de todas; la pelicula es mala de solemnidad, los actores no aportan nada, bueno ellas algo de anatomía, la historia es francamente mala al igual que a la hora de explicar los orígenes de este Popeye oscuro, te deja a dos velas con la pésima explicación que se da, al igual que otros detalles que forman parte de la historia que se nos relatan. Las escenas de muerte, alguna esta medio bien, como el que se pone calenturiento en el muelle de un embarcadero, pero por lo demás, el film es muy poca cosa.
ResponderEliminar