LA LEYENDA DEL EPITAFIO EN ESPAÑOL DE LA TUMBA DE JOHN WAYNE.

 LA LEYENDA DEL EPITAFIO EN ESPAÑOL DE LA TUMBA DE JOHN WAYNE.

Antes de convertirse en John Wayne, fue Marion Morrison. Y entre un nombre y otro se forjó algo más que una carrera cinematográfica: nació un símbolo. Wayne no solo interpretó héroes del Oeste; terminó encarnando una idea muy concreta de Estados Unidos, un ideal de fortaleza, rectitud y silencio emocional que conectó de forma casi instintiva con varias generaciones de espectadores. Su voz grave, su caminar inconfundible y ese carisma áspero lo convertían en una presencia imposible de ignorar.

El punto de inflexión llegó en 1939 con La diligencia. John Ford no solo redefinió el western con aquella película, también transformó a Wayne de actor de producciones menores en una estrella de pleno derecho. A partir de ahí, el género dejó de ser simple espectáculo para acoger dilemas morales, contradicciones internas y una humanidad más compleja. Wayne supo moverse en ese territorio ambiguo como pocos, interpretando hombres llenos de sombras, pero anclados a un código ético inquebrantable.

A lo largo de más de 180 películas, fueron precisamente los westerns los que terminaron definiendo su legado. Centauros del desierto es quizá el ejemplo más claro: una obra donde el paisaje sirve de espejo a conflictos como el racismo, la obsesión o la redención, y donde Wayne ofrece uno de sus retratos más incómodos y profundos. No eran héroes limpios; eran hombres marcados por su tiempo.

El reconocimiento institucional llegó tarde, pero llegó. En 1969 ganó el Oscar al mejor actor por Valor de ley. Diez años después, tras haber superado un cáncer de pulmón y apenas tres años después de finalizar su última película, un cáncer de estómago puso fin a su vida el 11 de junio. Tenía 72 años.

Paradójicamente, quien fue durante décadas uno de los rostros más reconocibles de la cultura popular estadounidense descansó durante casi veinte años en una tumba sin nombre. Cuando finalmente se colocó una lápida, esta resultó discreta, casi modesta, en evidente contraste con la dimensión del personaje público.

La decisión fue consciente. El funeral se celebró en la intimidad, lejos de multitudes y homenajes grandilocuentes. La familia quiso evitar que su tumba se convirtiera en un lugar de peregrinación. Ethan Wayne explicó que hacer pública su ubicación habría sido una falta de respeto hacia las demás familias del cementerio: la prioridad era que su padre descansara en paz, sin convertir su memoria en un espectáculo.

Hoy, John Wayne yace en el Parque Memorial Pacific View, en Corona del Mar, California. Su lápida de bronce lo muestra a caballo, recortado contra un paisaje del Viejo Oeste, acompañada de una cita reflexiva sobre el valor del mañana y las lecciones del ayer. Durante años circuló la leyenda de que su epitafio estaba en español —“Era feo, fuerte y formal”—, una frase que resumía como pocas su mito. No figura en la piedra, pero sí en el imaginario colectivo, donde Wayne sigue cabalgando, inmóvil y eterno, entre la historia y la leyenda.



Comentarios

  1. Lo que si es cierto, y es curioso de alguien que se le tachaba de racista y varias cosas mas, de que sus esposas fueran latinas. Puede que esas afirmaciones también fueran leyendas.

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