LA DIRECTORA DE LA BERLINALE RECHAZA LA CARTA REIVINDICATIVA DE 81 ARTISTAS SOBRE GAZA.
La polémica que ha acompañado a la actual edición de la Berlinale ha vuelto a colocar al festival en el incómodo cruce entre cultura y política. Su directora, Tricia Tuttle, ha reconocido públicamente la “profunda ira y frustración” que muchos sienten ante la situación en Gaza, pero ha defendido al certamen de las acusaciones de silencio o censura, insistiendo en que algunas afirmaciones difundidas por críticos del festival son inexactas.La controversia estalló tras una carta firmada por más de ochenta figuras del cine y el arte —entre ellas Javier Bardem, Tilda Swinton, Adam McKay, Fernando Meirelles, Brian Cox, Mike Leigh o Nan Goldin— en la que se reprochaba al festival no haber condenado explícitamente las acciones de Israel en Gaza y limitar la expresión de artistas sobre el conflicto. Para Tuttle, sin embargo, el festival representa una comunidad plural y no puede adoptar una postura única que ignore esa diversidad de opiniones.
En una entrevista con la revista Screen, la directora subrayó que el certamen ha defendido históricamente la libertad de expresión “dentro de los límites de la legislación alemana”, recordando el peso de la llamada staatsräson, el compromiso histórico de Alemania con la seguridad de Israel. Ese marco, afirmó, condiciona el debate público y obliga a tratar el tema con una complejidad que no siempre se percibe desde fuera.
El origen inmediato del conflicto se remonta a la rueda de prensa del jurado presidido por Wim Wenders, cuando un periodista cuestionó la diferencia entre la solidaridad mostrada por el festival hacia otros conflictos y su prudencia respecto a Gaza. Wenders respondió defendiendo la idea de que el cine debe actuar como contrapeso moral, no como actor político directo, una declaración que encendió aún más la discusión.
Tuttle, consciente del clima de tensión, ha pedido cautela a la industria y responsabilidad al firmar cartas abiertas que cuestionen instituciones culturales. Confía en que el debate se enfríe con el tiempo, pero lo sucedido revela hasta qué punto los festivales de cine, lugares tradicionalmente consagrados a las películas, siguen siendo también espejos de un mundo convulso donde el arte no puede evitar reflejar las fracturas de su época.

Se trata de un Festival de cine en el que se tiene que hablar de cine, de peliculas, de proyectos,... pero nunca utilizarlo como una plataforma para reivindicar ideas políticas, para eso ya están el cáncer de la sociedad moderna,... los políticos.
ResponderEliminar