KRISTEN STEWART RESCATA UNA DE LAS SALAS DE CINE HISTORICAS DE LA CIUDAD DE LOS ANGELES.
En un momento en el que las salas históricas luchan por sobrevivir entre cierres silenciosos y reconversiones impersonales, Kristen Stewart ha decidido intervenir de forma directa. La actriz y cineasta nominada al Oscar ha adquirido el Highland Theatre, un cine casi centenario del barrio angelino de Highland Park que bajó el telón en la primavera de 2024, convirtiéndose en una nueva víctima del frágil ecosistema de exhibición tras la pandemia.La propia Stewart confirmó la operación en una entrevista con Architectural Digest, publicación que le dedica un amplio reportaje acompañado de una sesión fotográfica tan simbólica como reveladora: la intérprete posando sobre la marquesina del edificio. En sus palabras, la compra no fue el resultado de una búsqueda premeditada, sino de un flechazo inmediato. El descubrimiento del cine activó una reacción casi instintiva, una necesidad urgente de salvar un espacio cargado de memoria. Su fascinación por los viejos cines abandonados —por las historias que contienen incluso en silencio— terminó de sellar la decisión.
El Highland Theatre abrió sus puertas en 1925, diseñado por Lewis Arthur Smith, arquitecto clave del paisaje cinematográfico de Los Ángeles y responsable de salas emblemáticas como el Vista Theatre, El Portal o el Rialto de Pasadena. Durante décadas fue un punto de encuentro cultural del barrio, hasta que el impacto económico posterior a 2020 lo empujó a una lenta agonía. Su entonces propietario, Dan Akarakian, reconoció que el negocio nunca logró recuperar el pulso previo a la pandemia. Las últimas proyecciones —Madame Web, el biopic One Love sobre Bob Marley y la comedia de terror Lisa Frankenstein— marcaron el final de una etapa.
Para Stewart, la compra va mucho más allá de la preservación arquitectónica. Su intención es rehabilitar el cine como un espacio vivo, pensado para el barrio y para la comunidad. Un lugar donde reunirse, compartir ideas y recuperar la experiencia colectiva del cine, lejos de dinámicas excluyentes o elitistas. La actriz habla del proyecto como un gesto de resistencia cultural, un antídoto frente a la lógica corporativa que ha ido vaciando de identidad muchas salas.
Nacida en Los Ángeles y criada en el valle de San Fernando, Stewart mantiene un vínculo personal con la ciudad y con una industria que conoce desde dentro. Por ello, su plan pasa por restaurar los elementos originales del edificio, respetando su historia y devolviendo a la sala parte de su esplendor perdido, sin renunciar a darle un nuevo sentido en el presente.
La iniciativa encaja de forma natural con el discurso que la cineasta ha venido defendiendo durante la promoción de The Chronology of Water, su debut como directora: la necesidad de espacios creativos auténticos, libres y comunitarios. Con la adquisición del Highland Theatre, Kristen Stewart no solo rescata un cine, sino que reafirma su compromiso con una forma de entender la cultura como experiencia compartida, arraigada en el lugar y abierta a todos.

Como actriz me resulta terriblemente antipatica y porque no decirlo: ¡¡ No me gusta !!. Ahora este detalle dice mucho de ella.
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