INSTINTO SALVAJE (2025)

 EL OJO CRITICO



INSTINTO SALVAJE (2025)
REPARTO: KATE BECKINSALE, CHARLES DANCE, ALICE KRIGE, LEWIS TAN, TOM BENNETT, RASMUS HARDIKER, JORDAN DUVIGNEAU, EDMUND KINGSLEY, MARTIN RAZPOPOV, ROXY STRIAR, BAILEY PATRICK, MATT WILLIS, DAVID WADE
DIRECTOR: JAMES NUNN
MÚSICA: SI BEGG
PRODUCTORA: SIGNATURE ENTERTAINMENT
DURACIÓN: 99 min.
PAÍS: REINO UNIDO
Instinto salvaje (Wildcat) se presenta como un thriller psicológico que aspira a incomodar más que a seducir, una película que observa a sus personajes con una frialdad casi clínica y que construye su tensión no desde la acción, sino desde la sospecha constante. Ambientada en un entorno natural que funciona tanto como refugio como amenaza, la cinta utiliza el paisaje como un espejo del estado mental de su protagonista.

La historia gira en torno a una mujer marcada por un pasado traumático que busca aislarse del mundo, solo para descubrir que la naturaleza —y las personas que la habitan— no ofrece la paz prometida. Wildcat juega con esa idea de huida imposible, de instinto primario que termina imponiéndose a cualquier intento de control racional. El guion avanza con paso deliberado, dosificando la información y obligando al espectador a reconstruir los hechos a partir de silencios, miradas y detalles aparentemente insignificantes.

Uno de los grandes aciertos de la película es su atmósfera. La dirección apuesta por una puesta en escena sobria, sostenida por planos largos y un uso muy consciente del sonido ambiental. El viento, los animales y los ruidos nocturnos no solo acompañan la narración, sino que la empujan, generando una sensación de amenaza latente que nunca termina de concretarse del todo. Esa ambigüedad es, al mismo tiempo, su mayor virtud y su principal riesgo.

En el apartado interpretativo, Instinto salvaje se apoya casi por completo en su protagonista, que ofrece una actuación contenida, física y emocionalmente exigente. Su trabajo evita el exceso y construye un personaje quebrado, siempre al borde del colapso, cuya fragilidad resulta creíble incluso cuando el relato se adentra en terrenos más abstractos. El reparto secundario cumple una función más simbólica que narrativa, reforzando la sensación de aislamiento y desconfianza.

No obstante, la película puede resultar frustrante para quienes busquen un thriller convencional. Su ritmo pausado y su resistencia a ofrecer respuestas claras pueden generar distancia, y algunas subtramas quedan deliberadamente abiertas, rozando lo inacabado. Wildcat no quiere explicar, sino sugerir, y esa decisión exige un espectador dispuesto a aceptar la incomodidad.

En conjunto, Instinto salvaje es una propuesta irregular pero estimulante, más interesada en explorar el conflicto interior que en satisfacer las expectativas del género. Un film que apuesta por la tensión emocional y el instinto humano como territorio salvaje, incluso más peligroso que la naturaleza que lo rodea.


Comentarios

  1. Los tiempos en que Kate Beckinsale sobresalía dentro del cine de accion con la saga Underworld, ya están lejanos, ahora regresa con otro film de acción que si, resulta entretenido y tiene buenas escenas de acción, pero la falta de carisma de los protagonistas, excepto los dos villanos, le resta interés; en cuanto a Kate Beckinsale resulta inexpresiva, con esa imagen que los cirujanos plásticos le han dado a su rostro en sus labios, vaya que parece la gremlin femenina de la peli de Joe Dante.

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