HORROR EN EL HOSPITAL (1973)

 EL CINE DE LOS AÑOS 70



HORROR EN EL HOSPITAL (1973)
REPARTO: MICHAEL GOUGH, ROBIN ASKWITH, VANESSA SHAW, ELLEN POLLOCK, DENNIS PRICE, SKIP MARTIN, KURT CHRISTIAN, BARBARA WENDY, KENNETH BENDA, MARTIN GRACE, COLIN SKEAPING, GEORGE HERBERT
DIRECTOR: ANTONY BALCH
MÚSICA: DeWOLFE
PRODUCTORA: ANCHOR BAY ENTERTAINMENT
DURACIÓN: 87 min.
PAÍS: REINO UNIDO
Horror en el Hospital (1973), dirigida por Antony Balch, se inscribe en ese territorio fronterizo del cine de terror británico de los setenta donde la experimentación visual y la pesadilla urbana se encuentran con los clichés del género hospitalario. Balch construye un relato que, más que apoyarse en la lógica narrativa, se desplaza entre atmósferas opresivas, planos inquietantes y un ritmo que combina lentitud asfixiante con ráfagas de violencia inesperada.

La película sitúa al espectador en un hospital que parece suspendido en un tiempo propio, donde la realidad y la paranoia se confunden. La dirección de arte, con pasillos interminables y luces fluorescentes que parpadean, convierte cada escena en un cuadro de inquietud. Balch aprovecha cada rincón para generar tensión: los ascensores que suben solos, los quirófanos silenciosos y los pacientes que deambulan como sombras sin rumbo crean un clima que roza lo surreal, haciendo que el horror no dependa únicamente de lo explícito, sino de lo sugerido.

El guion, deliberadamente fragmentario, multiplica la sensación de caos y amenaza inminente. Los personajes, en su mayoría médicos y enfermeras, actúan como piezas dentro de un engranaje enfermizo: sus decisiones y actitudes, a veces incomprensibles, contribuyen a la sensación de alienación. No hay héroes claros ni salvaciones fáciles; la narrativa se mueve entre el suspenso psicológico y la violencia ocasional, reforzando la idea de que el hospital es un lugar del que es imposible escapar.

El trabajo de cámara de Balch merece mención especial. Los movimientos bruscos, los encuadres oblicuos y los primeros planos intensos, combinados con un montaje que fragmenta la percepción del tiempo, producen un efecto de desconcierto constante. La música, minimalista y discordante, acentúa la sensación de amenaza, haciendo que cada pasillo y cada habitación parezcan potenciales trampas.

Aunque a veces la película puede resultar incoherente para un espectador acostumbrado al terror convencional, su valor reside en la atmósfera y en la capacidad de Balch de convertir un espacio cotidiano —el hospital— en un escenario de pesadilla. Horror en el Hospital es, en definitiva, un ejercicio de terror psicológico y visual, una obra que privilegia el ambiente sobre la explicación y que deja una sensación persistente de inquietud mucho después de los créditos.

Comentarios

  1. Bastante mala, donde las escenas tanto de terror como de acción provocan mas bien risa; y los actores jovenes están fatal. Vaya que parece que un grupo de amigos se hallan reunido un finde para hacer una peli de miedo, y lo peor que no saben como actuar cuando están delante de una cámara. Lo mejor de largo y por lo único que merece ser vista esta pelicula es por Michael Gough en la piel del mad doctor de turno.

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