EL CINE DE LOS AÑOS 70
HORIZONTES PERDIDOS (1973)
REPARTO: PETER FINCH, GEORGE KENNEDY, MICHAEL YORK, LIV ULLMANN, SALLY KELLERMAN, OLIVIA HUSSEY, CHARLES BOYER, JOHN GIELGUD, KENT SMITH, JOHN VAN DREELEN, MIIKO TAKA, LARRY DURAN, TYBEE BRASCIA
DIRECTOR: CHARLES JARROTT
MÚSICA: BURT BACHARACH
PRODUCTORA: COLUMBIA PICTURES
DURACIÓN: 149 min.
PAÍS: ESTADOS UNIDOS
Esta versión setentera de un clásico de Capra se presenta como un cuento de hadas para adultos: consciente de sí misma y respetuosa con la historia original, evita las vueltas cómicas o la autocrítica irónica que hubieran roto su hechizo. Su encanto radica en esa seriedad casi solemne, mezclada con un tono amable y ligeramente bobalicón, que logra seducir sin exigir demasiado al espectador.
Los números musicales son un punto fuerte. Burt Bacharach firma melodías dulces pero lejos de resultar empalagosas, capaces de despertar al público más atento a la estética kitsch de la época. Las coreografías, obra de Hermes Pan —quien años antes trabajara en Finian’s Rainbow— aportan un dinamismo elegante, un ritmo que recuerda la ingenua vitalidad de los musicales juveniles Disney de finales de los sesenta y comienzos de los setenta. Hay un aire de optimismo desenfadado y buenrollismo que conecta ambas películas, aunque los mensajes y la ejecución sean distintos: mientras Finian’s Rainbow explota con libertad su capacidad de asombro, este remake se mantiene más contenido, envuelto en un ‘chantilly’ estilizado.
No obstante, la película también tiene sus puntos débiles. A pesar de su encanto, el metraje se siente algo largo y, como en la versión original de Capra, se empantana hacia la mitad. Esa sensación de exceso de dulzor y ritmo pausado puede provocar cierta modorra, aunque los números musicales y los insertos de fantasía logren rescatar el interés.
El reparto, brillante y rutilante como era habitual en los grandes ensamblajes de estrellas de los setenta, no siempre demuestra que su tamaño se traduzca en calidad. La presencia de nombres célebres garantiza la atracción en taquilla, pero la química y la fuerza interpretativa fluctúan, dejando algunos momentos más flojos que otros.
En conjunto, esta película se mueve entre la nostalgia de lo clásico y la estética de su época, ofreciendo un entretenimiento amable y elegante, aunque no exento de altibajos. Es un musical que sabe seducir con su dulzura contenida y sus coreografías cuidadas, una obra amable, kitsch y consciente de su propia fantasía, que todavía puede arrancar una sonrisa a quien se deje llevar por su ritmo pausado y su encanto setentero.


Remake de un film de igual titulo dirigido por Frank Capra en la segunda mitad de los años 30; indiscutiblemente esta nueva versión es inferior a la original y es que le sobran 30 minutos mas o menos, que coinciden con todos los momentos de canciones y danzas con la que nos obsequia el director. Los mejores momentos del film corren a cargo de Charles Boyer, aunque los momentos en que aparece John Gielgud también están bien. En fin, donde esta Shangri-La que me voy hoy mismo. 😉
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