EL CINE DE LOS AÑOS 70.
GODZILLA CONTRA MEGALON (1973)
REPARTO: KATSUHIKO SASAKI, HIROYUKI KAWASE, YUTAKA HAYASHI, ROBERT DUNHAM, TSUGUTOCHI KOMADA, SHINJI TAKAGI, KOTARO TOMITA
DIRECTOR: JUN FUKUDA
MÚSICA: RIICHIRO MANABE
PRODUCTORA: TOHO
DURACIÓN: 82 min.
PAÍS: JAPON
Si con Galien, el monstruo de las galaxias, ataca la Tierra parecía que Godzilla había tocado fondo, Gorgo y Supermán se citan en Tokyo demuestra que siempre se puede ir un paso más allá… y hacerlo sin el menor pudor. Esta entrega abraza definitivamente el cine infantil más desacomplejado, alejándose por completo del monstruo terrorífico y alegórico que emergía entre las ruinas en Japón bajo el terror del monstruo (1954). Aquí no hay metáfora ni amenaza nuclear: hay disfraces, saltos ridículos y un Godzilla convertido en marioneta.
La trama vuelve a recurrir a la enésima invasión —esta vez desde el reino submarino de Seatopia— que envía al escarabajo gigante Megalon y al reciclado Galien para arrasar la superficie. Frente a ellos surge Jet Jaguar, un robot con conciencia propia que puede cambiar de tamaño a conveniencia y que, en la práctica, se convierte en el auténtico protagonista del film. Godzilla, relegado a invitado especial, no aparece hasta pasada la hora de metraje.
El problema no es tanto la ingenuidad como la torpeza. El abuso de stock shots es descarado, los escenarios son mínimos y desérticos, y los trucajes muestran sin disimulo cables, trajes y costuras. Megalon, armado con motosierras y dando saltitos, resulta más risible que amenazante. Y cuando llega la batalla final, el espectáculo es tan delirante como fascinante: llaves de kárate, choques de manos entre Godzilla y Jet Jaguar, pavoneos y luchas de sumo entre actores claramente disfrazados.
Jun Fukuda insiste, incluso en este contexto infantil, en introducir momentos de violencia extraña y algo sádica, que chocan con el tono general. La historia se apoya en apenas tres personajes humanos y deja un curioso subtexto involuntario en la relación entre los inventores, además de un compadreo entre monstruos que roza la autoparodia.
Para el fan clásico, esto es poco menos que una herejía. Pero vista como lo que es —una película infantil— funciona sorprendentemente bien. No es buena, es cutre y absurda, pero cumple su objetivo: divertir a los niños. Y eso explica por qué, al menos en España, se convirtió en una de las entregas más populares del personaje, aunque en Japón fuera un sonoro fracaso.


Bastante mediocre pelicula de la saga Godzilla, que cuando comienza la batalla de monstruos, no puedes hacer otra cosa de reír ante tamaño bufonada, los bichos se ponen a bailar,...; cosa que le resta mucha credibilidad a la historia.
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