FALLECE EL ACTOR NORTEAMERICANO ROBERT DUVALL A LOS 95 AÑOS.

 FALLECE EL ACTOR NORTEAMERICANO ROBERT DUVALL A LOS 95 AÑOS.

Robert Duvall (San Diego, California, 5 de enero de 1931-Middleburg, Virginia, 15 de febrero de 2026)
Pocos rostros en el cine estadounidense transmiten tanta verdad sin esfuerzo como el de Robert Duvall. Su carrera no se ha construido sobre el brillo de la celebridad, sino sobre la paciencia del artesano que observa la vida y la devuelve a la pantalla con una sobriedad casi invisible. Nacido en San Diego en 1931, hijo de un oficial de la Marina, Duvall creció entre mudanzas, disciplina y silencios; quizá de ahí esa manera suya de interpretar desde dentro, sin exhibicionismos.



Tras formarse en el Neighborhood Playhouse de Nueva York y compartir aulas con actores como Dustin Hoffman o Gene Hackman, Duvall debutó en el cine con un papel breve pero memorable en Matar a un ruiseñor. Sin embargo, su consagración llegó de la mano de Francis Ford Coppola, quien le ofreció encarnar al frío y leal Tom Hagen en El padrino. Aquella interpretación, contenida y elegante, reveló a un actor capaz de sostener la intensidad sin levantar la voz.

A finales de los setenta, Duvall regaló uno de los monólogos más icónicos del cine como el teniente Kilgore en Apocalypse Now, mezclando locura y carisma bajo el olor imaginario del napalm al amanecer. Pero su talento no se limitaba a secundarios inolvidables: en Tender Mercies encontró un papel hecho a su medida, el de un cantante country derrotado que busca redención en los pequeños gestos. Aquella interpretación le valió el Óscar y confirmó su lugar entre los grandes.


Duvall ha sabido transitar entre el western, el drama y la televisión con naturalidad, como demostró en la miniserie Lonesome Dove, donde su capitán Gus McCrae condensaba nostalgia, humor y melancolía. Su estilo, aparentemente sencillo, nace de una profunda observación del alma humana: Duvall escucha, respira, espera… y entonces habla.

A diferencia de otros contemporáneos, nunca buscó el foco constante. Prefirió elegir proyectos con calma, dirigir cuando lo sintió necesario y cultivar su vida lejos del ruido de Hollywood. Esa discreción ha sido su sello, el de un actor que entiende el cine como un oficio noble y paciente.

Hoy, al repasar su filmografía, uno descubre que Robert Duvall no interpretaba personajes: los habitaba. Y en esa forma de mirar, tranquila y firme, permanece la memoria de un cine que confía en la fuerza de lo esencial.



Comentarios

  1. Recuedo que descubrí a Robert Duvall en la serie de televisión IKE, donde interpretaba al general Dwight David Eisenhower, a partir de ahí fue un seguimiento de su filmografía de este gran actor, que se dio a conocer en la mítica Matar a un ruiseñor. Hoy nos ha dejado un grande del cine y con él una parte del cine con mayúsculas. D.E.P. 🙏🙏🙏

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