FALLECE EL ACTOR NORTEAMERICANO JAMES VAN DER BEEK A LOS 48 AÑOS.
James David van der Beek (Cheshire, Connecticut, 8 de marzo de 1977-Austin, Texas, 11 de febrero de 2026)Hay actores que quedan ligados para siempre a un personaje. En el caso de James Van Der Beek, ese nombre es Dawson Leery. Pero reducir su trayectoria a aquel adolescente introspectivo sería injusto. Su carrera ha sido, en realidad, un ejercicio continuo de reinvención, una búsqueda por escapar del molde que lo convirtió en icono juvenil a finales de los noventa.
Nacido el 8 de marzo de 1977 en Cheshire, Connecticut, Van Der Beek mostró desde muy joven interés por la interpretación. Tras iniciarse en el teatro escolar y dar el salto a Nueva York siendo adolescente, pronto consiguió pequeños papeles en televisión y cine. Su primer papel relevante llegó en 1998 con Varsity Blues, drama deportivo que capturaba la rebeldía adolescente de la época y lo posicionó como uno de los rostros emergentes de Hollywood.
Ese mismo año estrenó Dawson’s Creek, la serie creada por Kevin Williamson que marcaría a toda una generación. Durante seis temporadas, Van Der Beek encarnó al aspirante a cineasta sensible y verborréico que reflexionaba sobre el amor, la amistad y el paso a la madurez. La serie no solo fue un fenómeno cultural, sino que convirtió a su protagonista en símbolo de una juventud romántica y autoconsciente. El éxito, sin embargo, también supuso una sombra difícil de esquivar.
Tras el final de la serie en 2003, el actor optó por caminos menos previsibles. Participó en películas independientes, comedias y proyectos televisivos que buscaban romper con su imagen anterior. Su aparición en Don’t Trust the B---- in Apartment 23 (2012-2013), donde interpretaba una versión autoparódica de sí mismo, demostró una notable capacidad para reírse de su propio mito y conectar con una nueva audiencia.
A lo largo de los años ha alternado televisión, cine y teatro, participando en series como CSI: Cyber, Pose o Walker, y explorando registros más oscuros o maduros. Paralelamente, su vida personal —marcada por su matrimonio, la paternidad y una apuesta por una vida más alejada del foco mediático— ha reforzado esa imagen de actor que prioriza la estabilidad frente al vértigo de la fama.
James Van Der Beek no fue solo el adolescente que soñaba con rodar películas desde un muelle de Nueva Inglaterra. Ha sabido asumir el peso de la nostalgia sin quedar atrapado en ella. Su carrera, más que una línea recta hacia el estrellato clásico, ha sido un trayecto consciente, a veces discreto, pero coherente. Y en ese equilibrio entre memoria generacional y voluntad de cambio reside, quizás, su verdadero mérito.



Solo lo recuerco en el western Texas rangers. D.E.P. 🙏🙏🙏
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