FALLECE EL ACTOR NORTEAMERICANO BUD CORT A LOS 77 AÑOS.
Walter Edward Cox (29 de marzo de 1948 - 11 de febrero de 2026)Hay actores cuya filmografía cabe en un puñado de títulos, pero cuya imagen queda grabada para siempre en la memoria del cine. Bud Cort pertenece a esa estirpe singular. No fue una estrella convencional ni un intérprete omnipresente, pero su rostro anguloso, sus ojos abiertos al asombro y su manera delicada de habitar la pantalla lo convirtieron en un icono improbable del cine estadounidense de los años setenta.
Nacido el 29 de marzo de 1948 en New Rochelle, Nueva York, como Walter Edward Cox, encontró pronto en la interpretación un refugio y una forma de expresión. Tras formarse en arte dramático, comenzó a trabajar en pequeños papeles a finales de los años sesenta. Su físico frágil y su aire ingenuo lo alejaban del molde del galán clásico, pero precisamente ahí residía su fuerza: Cort parecía encarnar una sensibilidad distinta, más vulnerable y poética.
Su gran irrupción llegó en 1971 con Harold and Maude, dirigida por Hal Ashby. En ella interpretó a Harold, un joven obsesionado con la muerte que entabla una relación insólita con una mujer de casi ochenta años. La película, inicialmente recibida con frialdad, terminó convirtiéndose en un título de culto y en un emblema del espíritu contracultural de la época. La interpretación de Cort —contenida, excéntrica, profundamente humana— fue esencial para que la historia funcionara como una fábula sobre la libertad, la diferencia y la celebración de la vida.
Aquel éxito marcó su carrera de forma ambivalente. Aunque participó en otros proyectos destacados, como Brewster McCloud (1970) de Robert Altman o la ambiciosa sátira futurista The Million Dollar Duck, nunca volvió a encontrar un papel tan definitorio. Durante años su presencia en el cine fue intermitente, alternando trabajos en televisión, teatro y apariciones esporádicas en películas.
Un grave accidente automovilístico en los años setenta afectó su trayectoria y lo mantuvo apartado de la primera línea durante un tiempo. Sin embargo, Cort regresó gradualmente, y en décadas posteriores apareció en producciones como Dogma (1999), donde volvió a demostrar su afinidad por personajes excéntricos y ligeramente desplazados del mundo.
Más que por la cantidad de su obra, Bud Cort permanece en la historia del cine por la cualidad única de su presencia. Harold, su creación más célebre, sigue siendo el símbolo de una juventud que buscaba sentido en medio del absurdo, y de un cine que se atrevía a mirar la rareza con ternura. Cort encarnó esa mirada. Y aunque su carrera no siguió los caminos previsibles del éxito comercial, su figura continúa siendo, medio siglo después, un delicado recordatorio de que el cine también pertenece a los inadaptados.



Lo recuerdo solo de Harold y Maude, donde hizo un excelente trabajo como el muchacho que tanto te parecía que era fruto de la inocencia de su juventud como mostraba un algo de desequilibrado. D.E.P. 🙏🙏🙏
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