EL OJO CRITICO
ELLA McCAY (2025)
REPARTO: EMMA McKEY, JAMIE LEE CURTIS, JACK LOWDEN, KUMAIL NANJIANI, AYO EDEBIRI, SPIKE FEARN, REBECCA HALL, JULIE KAVNER, BECKY ANN BAKER, JOEY BROOKS, ALBERT BROOKS, WOODY HARRELSON
DIRECTOR: JAMES L. BROOKS
MÚSICA: HANS ZIMMER
PRODUCTORA: 20TH CENTURY STUDIOS
DURACIÓN: 115 min.
PAÍS: ESTADOS UNIDOS
Ella McCay (2025) se presenta como un drama íntimo que apuesta por lo pequeño, por los gestos y las grietas emocionales, antes que por los grandes giros narrativos. La película construye su identidad desde la contención, proponiendo un retrato de personaje que avanza con paso firme, aunque deliberadamente pausado, y que encuentra su fuerza no tanto en lo que cuenta, sino en cómo decide observar a su protagonista.
El relato gira en torno a Ella, una mujer atrapada en un momento de tránsito vital, marcado por decisiones postergadas, relaciones que ya no ofrecen refugio y una sensación persistente de desconexión con el entorno. La película no busca explicar en exceso a su personaje; prefiere acompañarlo, dejar que el espectador descubra sus contradicciones a través de silencios, miradas y rutinas aparentemente anodinas. Es un cine que confía en la empatía y en la paciencia, y que renuncia conscientemente al subrayado emocional.
Narrativamente, Ella McCay adopta una estructura fragmentaria, casi episódica, que refuerza la idea de un presente suspendido. No hay urgencia dramática ni un conflicto central claramente definido, lo que puede resultar frustrante para cierto público, pero también coherente con la propuesta: retratar un estado emocional más que una historia cerrada. Esa apuesta por lo difuso es, a la vez, su mayor virtud y su principal riesgo.
En el apartado formal, la película destaca por una puesta en escena sobria y elegante. La cámara se mantiene cercana al personaje sin invadirlo, utilizando encuadres sencillos y una fotografía de tonos apagados que refuerzan la sensación de melancolía contenida. El montaje respeta los tiempos internos de cada escena, permitiendo que las emociones se asienten sin prisas, aunque en algunos tramos esa calma roza la reiteración.
El verdadero sostén del film es su interpretación principal, construida desde la vulnerabilidad y la honestidad. La actriz logra dotar a Ella de una humanidad palpable, evitando el victimismo y apostando por una fragilidad silenciosa que resulta creíble y cercana. Gracias a ella, la película mantiene el pulso incluso cuando el guion parece girar en círculos.
Ella McCay (2025) no es una obra redonda ni pretende serlo. Es un film imperfecto, introspectivo y deliberadamente modesto, que invita a mirar sin juzgar y a aceptar que no todas las historias necesitan resolverse. Una propuesta que no busca dejar huella por impacto, sino por resonancia, y que encontrará su lugar entre quienes aprecian el cine que se atreve a escuchar el murmullo de sus personajes.


Una película que tiene algún que otro buen momento y otros bastante cargantes como los momentos en que interviene Jamie Lee Curtis y la protagonista en plan chillona, o la declaración de amor del hermano de Ella. Lo mejor de la película se lo lleva las escenas en que interviene Albert Brooks. Film muy desigual que se deja ver.
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